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Algunos artículos de prensa. |
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Tras la magia del tambor santiaguero
Alexis Castañeda Borys
“Sur Caribe será siempre de Santiago y de los santiagueros” declaró Ricardo Leyva Caballero director de Sur Caribe luego de haber recibido la Llave de la ciudad de Santiago de Cuba de manos de autoridades del gobierno en la provincia.
Permeada de un toque peculiar que inspira al conocimiento de toda la historia y el encanto de de la barriada de los Hoyos, “Añoranza por la Conga “, número musical compuesto por Ricardo Leyva Caballero junto a Sur Caribe se ha convertido en un himno para todos para los que con todo orgullo vivimos en la capital del Caribe.
Muestra de un carisma peculiar y de una maestría absoluta Leyva fusiona conga, música popular bailable y elementos de la música clásica. Los violines de la Orquesta Sinfónica de Oriente junto a la centenaria conga de los Hoyos nos entregan un estribillo que es símbolo del patriotismo de los santiagueros. Ricardo Leyva señaló
Siempre he tenido el orgullo de ser santiaguero donde quiera que voy lo doy a conocer éste homenaje a la conga de los Hoyos es un reconocimiento a Santiago de Cuba, los Hoyos encierra toda su historia y es por eso que desde el punto conceptual de la armonía quise darle éste matiz".
"Añoranza por la conga" forma parte de una nueva estructura dentro de formato de de la orquesta y a la vez es un empeño mío por lograr una nueva estructura y preservar el sello de este ritmo que nos identifica del resto de las agrupaciones del país
"Credenciales", es una producción del sello Siboney de la EGREM en Santiago de Cuba, constituye su nuevo disco compacto y junto a este tema, incluye otros temas que por su características pueden alcanzar el mismo éxito de la conga.
Ricardo Leyva Caballero es un músico que lleva en la sangre el orgullo de su tierra, su agrupación hoy ocupa los lugares cimeros entre las agrupaciones del país un ejemplo del sentido de pertenencia de un cubano defensor de su identidad.
Alrededor de 100 000 cubanas y cubanos bailaron al ritmo de
“Añoranza por la conga” de Sur Caribe y con Cándido Fabré
Por: M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
Fotos: Francisco Hechavarría
SANTIAGO DE CUBA, julio 29.- En un conciertazo
que comenzó 20 minutos después de la medianoche y terminó con los
primeros claros del amanecer de hoy, la orquesta “Sur Caribe” y su
director Ricardo Leyva, y el improvisador y sonero, Cándido Fabré y
su banda hicieron bailar y cantar a unos 100 000 santiagueros y
santiagueras reunidos en la espaciosa Plaza de la Revolución Mayor
General Antonio Maceo.
Con el fondo de
23 enormes machetes y la estatua ecuestre del prócer Antonio Maceo
Grajales, emblemas de la intransigencia patriótica de los cubanos,
el primero en salir al escenario portátil de la Plaza fue Cándido
Fabré, considerado el número uno en Cuba en la improvisación cantada
de música popular.

Fabré, nacido en
San Luis, localidad de la provincia de Santiago de Cuba, y afincado
en la bella ciudad costera de Manzanillo, estableció rápidamente,
estrecha comunicación con el público, mientras decenas de miles de
personas entonaban los temas cantados por uno de los más célebres
improvisadores de Cuba.

Otra vez
“Añoranza por la conga” impactó. No por casualidad el tema de Leyva,
grabado con los elementos principales de la conga de Los Hoyos,
populoso barrio santiaguero, y una sección de cuerdas sinfónicas, es
considerado, además de la canción más popular del momento en Cuba, y
de Cuba en el extranjero, como una obra llamada a entrar en la
posteridad musical del país, por el mensaje identitario que
trasmite, y las raíces folclóricas que defiende.

Hasta las 03:00
horas estuvo Cándido Fabré sobre el escenario, junto con su Banda
que partió directamente hacia la localidad de Guisa, en la vecina
provincia de Granma, donde la agrupación actuará en festejos
populares.
Así quedaron las cosas en la colmada Plaza de
la Revolución , que se conmovió hasta sus cimientos cuando
aparecieron Ricardo Leyva y su orquesta, que tocaron hasta las 06:00
horas, cuando ya aclaraba el día sobre la ciudad de Santiago de
Cuba.
 
En resumen, fue
un conciertazo a la altura de los más sonados en esta ciudad
suroriental de Cuba. Con satisfacción decenas de miles de
santiagueros y santiagueras bailaron y cantaron hasta la salida del
Sol, primero con Cándido Fabré, y en el cierre con Leyva, su
orquesta y “Añoranza...”, algo que los habitantes de esta urbe
portuaria y musical le agradecen a su fiel coterráneo, Ricardo
Leyva.
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DISTINGUIDOS LEYVA Y SUR CARIBE/20 AÑOS DE BOLEROS DE ORO.
---DISTINGUEN AL DIRECTOR DE SUR CARIBE.
---BOLEROS DE ORO: FELIZMENTE POR VIGÉSIMA VEZ.
---DESDE HACE 30 AÑOS, EXCELENCIA ES SINÓNIMO DE SÍNTESIS.
Por Ángel Félix Ferrera
Ricardo Leyva, director de la popularísima orquesta Sur Caribe, fue distinguido con la Llave de Santiago de Cuba, en reconocimiento a su contribución a la difusión de la música tradicional de la Isla.
Leyva, nacido en la más caribeña de las ciudades cubanas hace 47 años, recibió el homenaje durante una ceremonia celebrada en el antiguo Ayuntamiento, hoy sede de la Asamblea Provincial del Poder Popular.
Las autoridades santiagueras destacaron el aporte de Sur Caribe al rescate de los valores folklóricos y tradiciones de esa región del oriente cubano.
Elogiaron, asimismo, el impresionante trabajo musical y armónico que aplica la orquesta en su más reciente disco, "Credenciales", y específicamente en la pieza Añoranza por la Conga, la cual ha trascendido nuestras fronteras y devenido uno de los más relevantes éxitos musicales de la actualidad en Cuba.
Ricardo Leyva agradeció el reconocimiento de las autoridades de Santiago de Cuba, y afirmó que Sur Caribe seguirá adelante junto al pueblo y sus más auténticos ritmos, como el son, la trova, la guaracha, el bolero y la conga, que siempre trascenderá por sus valores, originalidad y vitalidad.
"Nunca pensé tocar la cima de la popularidad; se lo debo a mi gente de Cuba, a la centenaria Conga de los Hoyos y a la Orquesta Sinfónica de Oriente, por permitirnos combinar sonoridades selectas y muy contemporáneas con elementos distintivos de la identidad nacional", subrayó el director de Sur Caribe.
El álbum Credenciales ha sido nominado a la próxima Feria Internacional Cubadisco en las categorías de Música Bailable, Diseño y Video Clip.
Sur Caribe fue fundada en 1987, y posee tres producciones discográficas: Caminando, Sur Caribe con To y Credenciales.
La orquesta, según se ha informado, actuará durante la gala de clausura de Cubadisco 2006, que se celebrará en el teatro Karl Marx de La Habana.
Con excelente acogida, continúa la gira de los Jóvenes Clásicos del Son por diversas naciones africanas.
El grupo, integrante de una embajada cultural cubana, actuó ante una nutrida concurrencia reunida en el hotel Mediterráneo, de Dar es Salaam.
Los asistentes a la Noche Cubana destacaron la sólida amistad existente entre ambos países y ofrecieron numerosas muestras de los vínculos de solidaridad que unen a Tanzania y Cuba.
La delegación cultural caribeña se presentó, además, en una céntrica plaza de la capital tanzana durante las celebraciones por el primero de mayo.
Posteriormente, los artistas cubanos ofrecieron un vistoso espectáculo ante estudiantes y profesores de la Escuela de Arte de Bagamoyo, a unos sesenta kilómetros de la capital de la nación africana. Otros espectáculos fueron presentados en la isla de Zanzibar y el club turístico Arabella.
Antes de su visita a Tanzania, la embajada cultural actuó en Zimbabwe, Zambia, Sudáfrica y Botswana.
La vigésima edición del Festival Internacional Boleros de Oro será celebrada en varias provincias cubanas entre el ocho de junio y el dos de julio próximos.
El encuentro consagrado al género romántico por excelencia estará dedicado al aniversario 150 del nacimiento del trovador Pepe Sánchez – reconocido como el autor del primer bolero - y a la celebración del 45 cumpleaños de la UNEAC, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
Al vigésimo Festival Internacional Boleros de Oro asistirán compositores, intérpretes, musicólogos y otros especialistas en representación de Japón, Chile, Venezuela, Perú, Colombia, México, Ecuador, España, Italia y el país anfitrión, la cuna del género.
Como es tradicional, la cita contará con un coloquio que, este año, tendrá como temas centrales: Boleros de oro, 20 años de tenacidad y compromiso, y
El bolero y la identidad cultural.
Síntesis, una de las agrupaciones musicales cubanas de más sólida trayectoria artística, festejará el trigésimo aniversario de su fundación con un gran concierto en el habanero teatro Kart Marx, el domingo 21 de mayo.
A la velada, que formará parte de la programación de la Feria Internacional Cubadisco 2006, Síntesis ha invitado a grandes figuras del acontecer musical nacional, entre ellas Silvio Rodríguez, el Conjunto Folklórico Nacional y el afamado pianista Ernán López Nussa.
En el concierto participarán, además, Amaury Pérez Vidal, Lucía Huergo, Pablo Menéndez, el Ballet Litz Alfonso, David Torrens y Los Muñequitos de Matanzas.
Según revelaron sus creadores, Carlos Alfonso y Ele Valdés, Síntesis surgió el 14 de diciembre de 1976, con el objetivo de hacer rock vocal e instrumental con elementos de la nueva trova y de otros ritmos cubanos, incluida la música heredada de nuestros ancestros africanos.
Hoyo Colorao, joven agrupación del hip hop que alcanzó gran éxito en Cuba con el tema antibelicista Di que no, presenta su primer disco compacto
- Todo se sabe - con un concierto interactivo en el cine teatro habanero Astral.
Fundado por Karoll William Pérez Zambrano y Humberto Escuela Fernández en el año 2000, Hoyo Colorao acumula importantes experiencias internacionales con actuaciones en el Festival Internacional de la Juventud y los Estudiantes, celebrado en Venezuela; la Tercera Cumbre de los Pueblos, en Mar del Plata, Argentina; y una gira promocional por Alemania.
Su nuevo concierto en La Habana presenta numerosas obras hasta ahora inéditas, incluidas en el primer álbum de Hoyo Colorao; colectivo que se propone fusionar ritmos internacionales contemporáneos con géneros raigales de la música cubana.
En cuanto a los textos, según explican sus fundadores, tienen su esencia en la crónica social. Su principal interés es reflejar lo bueno y lo malo que acontece en su sociedad y su tiempo. Para ellos, lo importante en sus composiciones es la imaginación, la creatividad, las emociones y los sentimientos.
Hoyo Colorao se propone emprender, después de este concierto en La Habana, una gira por todas las provincias cubanas para actuar en los lugares con grandes concentraciones de jóvenes, como las principales plazas y las escuelas de nivel medio y universidades.
Los fundadores de Hoyo Colorao son Karoll William Pérez Zambrano, pintor, dibujante y caricaturista; y Humberto Escuela Fernández, profesor de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños. Ambos son autores musicales, productores y directores generales del primer disco de esta popular agrupación musical cubana.
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Caminando con tó y con credenciales
Por: Eyder La O Toledano |
Llevamos a Santiago de Cuba en el alma, los pies y en el sonido, dice Ricardo Leyva al definir a Sur Caribe, orquesta que dirige desde hace 20 años, tiempo transcurrido a toda prisa, pero golpe a golpe para granjearse una cimera popularidad, como interpretes de música bailable en el país.
Hay quienes dicen que la cúspide fue alcanzada gracias al contagioso tema Añoranza por la conga, recogido en su último CD titulado Credenciales, pero la calidad sonora y la autenticidad de la agrupación desmienten tal criterio. Sur Caribe suena distinto, porque su música tiene el espíritu caribeño y sensual de Santiago.
La agrupación está integrada por jóvenes músicos egresados del conservatorio santiaguero, poseedores de elevado nivel técnico y rigor profesional. Leyva, deja por sentado en cada palabra, el amor que le prodiga a su tierra y el orgullo de reflejar las tradiciones musicales de Oriente, cuyo aporte a la música cubana es significativo.
“Sur Caribe tiene que ver con mi ciudad, cuna de tradiciones y capital del Caribe, y por eso el nombre de la orquesta, que busca mantener en sus textos y la musicalidad el legado de los grandes soneros y trovadores de esta parte del país”.
Músico formado por el amor, dice, “desobedeció” a sus padres, quienes lo soñaban médico, razón por la cual siempre lo quisieron alejado del piano y del mundo bohemio de trovadores y soneros, cuyos arpegios y melodiosas voces colmaban cada recodo de la ciudad.
En tanto complacía a sus progenitores con el estudio de una carrera, no imaginaban estos que, precisamente, durante su ejercicio como militar, luego de graduado como técnico medio en electricidad naval, a Ricardo le llegaría su gran oportunidad de enrolarse, de manera seria, en la música.
“Durante esa etapa integro la banda de música de la Academia de la Marina de guerra, bajo la dirección del maestro Norman Milanés, con quien aprendo teoría, solfeo, armonía, contrapunto, composición y hasta me hago concertista. Al regresar a Santiago de Cuba, decido organizar una agrupación que respondiera a mis inquietudes musicales, que en un inicio no era, precisamente, lo que hoy refleja Sur Caribe”, refiere.
Después de dos décadas de intenso trabajo Sur Caribe devino orquesta insigne de Santiago de Cuba, manteniendo, desde su conformación, un sello inigualable, por la buena conjugación entre los instrumentos y las magníficas voces de los cantantes, las cuales son afinadas y armonizadas con maestría y sabor.
También es apreciable la belleza melódica de los textos, que sin perder la visión de lo popular y los intereses del bailador, demuestran sensibilidad poética por el empleo de recursos literarios, arraigo a la cubanía y el oficio de Ricardo, autor de buena parte de los números de la agrupación.
“No ha sido fácil lo realizado durante estos 20 años, pero demostramos que todo es posible cuando hay empeño y amor al trabajo. En este país, musicalmente hablando, es difícil llegar y mantenerse en la popularidad por el alto número de agrupaciones existentes, muchas de probada calidad.
“No obstante, considero que la autenticidad de Sur Caribe, como resultado del apego a las raíces orientales y santiagueras en específico, más la forma de reflejar en nuestra obra a la gente tal cual es, nos abrió las puertas desde un inicio”, destaca.
Además de orquestador, Ricardo Leyva también es un reconocido y prolífico compositor y productor de discos. El amplio repertorio de la orquesta está compilado en tres álbumes grabados por la EGREM luego del año 2000: Sur Caribe con’ tó, Caminando y Credenciales.
Cada uno de estos fonogramas le ha valido a Leyva y sus muchachos varios galardones y el reconocimiento del pueblo. Sur caribe con’ tó, fue Premio EGREM y el disco más vendido en el 2002, gracias a temas como El poder de las mujeres, y con el CD Credenciales se agenció los lauros al Tema del año (Añoranza por la conga), en Video clip (Cruzata-Mora) y en Diseño gráfico (Tomás Mina), respectivamente, en la pasada edición de la Feria Internacional Cubadisco 2006.
“Muchos piensan que Añoranza por la conga se refiere a una cubana que salió del país, pero no, Micaela es Sur Caribe, la cual tuvo que marchar hacia la capital, por cuestiones empresariales para poder ampliar su horizonte, y dejarlo todo: familia, amigos, el barrio, la ciudad, su cultura, las raíces santiagueras..., la canción es una reflexión sobre esas cuestiones y qué mejor que una conga, ritmo identificador de Santiago de Cuba”.
Añoranza... es un tema sorprendente y singular para cantarle a una ciudad, a la cual le han dedicado muchas canciones en los más diversos géneros cubanos originarios de allí como el son y el bolero. Leyva no quiso repetirse y apostó por la conga, cuyos tambores y corneta china de la centenaria comparsa de Los Hoyos unió a la sección de cuerda de la Sinfónica de Oriente.
“Todo lo que hacemos tiene que ver con Santiago, aun cuando estamos fuera de ella. El CD Credenciales y específicamente el tema Añoranza...se grabaron como homenaje especial a Chago, en el marco de la celebración del aniversario 490 de su fundación. Decidí escoger la conga pero de una manera renovadora y elegante, en la que se entremezclara el sonido sinfónico, conguero y sonero. Creo que era necesario resaltar ese género tan santiaguero para cantarle a una ciudad tan arrolladora”. |
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El creador de “Añoranza por la conga” desfiló frente al Jurado del Carnaval de Santiago de Cuba
SANTIAGO DE CUBA, julio 24 .- Cuarenta y cinco minutos después de haber comenzado este cuarto día del Carnaval Santiaguero 2006, Ricardo Leyva, el creador de la popular canción Añoranza por la conga, se paseó por la avenida Victoriano Garzón, para recibir el saludo de miles de coprovincianos.
“Añoranza por la conga”, sin discusión uno de los hits más sonados de este año por la radio y la televisión de todo el país, preside la música del Carnaval Santiaguero.
Leyva, quien además es director de la orquesta Sur Caribe, que interpreta “Añoranza...” manifestó su satisfacción por estar con el pueblo santiaguero, escenario donde él fundó la agrupación, hace más de 15 años.
El tema que encabeza la música del Rumbón Mayor de esta ciudad, fue grabado mediante una combinación ideada por Leyva: Los músicos, él y los cantantes de la orquesta; tocadores de la internacionalmente conocida centenaria conga de Los Hoyos, y una sección de metales.
El resultado no ha podido ser mejor. Aún y cuando “Sur Caribe” ya era popular en Cuba por varios de sus temas, “Añoranza por la conga” simplemente la ha disparado hasta lo más alto de la convocatoria popular, y de Oriente hasta Occidente, en las 14 provincias cubanas, el municipio especial de Isla de loa Juventud, y fuera de las fronteras del país, la canción anuncia al mundo que la conga santiaguera es lo supremo, cuando de mover los pies y la cintura se trata.
Lo cierto es que Ricardo Leyva, ataviado de blanco de acuerdo con su religión, y tocado con su permanente sombrero, también blanco, acaba de recibir uno de los saludos que nunca se olvidan: el de su pueblo, que lo considera un triunfador y disfruta con su música.
vea lo en: http://www.sierramaestra.cu/esp/noticias/cultura/carnaval2006/dia3.htm |
La esencia de Sur Caribe: tocar para el pueblo
Entrevista al director de Sur Caribe, Ricardo Leyva, quien se recupera de un accidente
24 de diciembre de 2006 00:44:07 GMT
Parecía que con Añoranza por la conga, el hit que reinó en la música cubana durante buena parte del 2005 y del presente año, Ricardo Leyva y Sur Caribe no tenían nada más que buscar en un género que pensábamos solo estaba destinado a hacernos gastar con gusto las suelas en fiestas populares. Sin embargo, su ¡Ay, qué felicidad! ha llegado para alegrarnos este fin de año, aunque él hoy esté convaleciente en un hospital, recuperándose satisfactoriamente, después de un accidente; un tema que compuso para cantarle a «un sentimiento positivo, algo que al ser humano le hace tanta falta», ha dicho el autor. No obstante, Ricardo cree que Añoranza... será para él una obra única, irrepetible.
«Dudo que alguna otra conga tenga la aceptación de Añoranza... De mala manera pensé: bueno, voy a ver qué hago ahora, cómo supero esto, pero me convencí de que eso es insuperable, pero eso no está reñido con que Sur Caribe mantenga conceptos que no se pueden cambiar: el respeto y el cariño de personas a las que tú no puedes defraudar. Esa es la meta, que es tan difícil: ser merecedores de por vida de ese respeto que la gente nos profesa. Eso no se logra con otra conga u otro “palo” musical. No, no, no, sino con tu conducta como artista, con tu pensamiento puesto en tu gente.
«¿Quieres una alegría mayor que la de que el pasado año se haya recibido a golpe de conga y que este suceda lo mismo, cuando ella normalmente se escucha durante los días de carnavales, y su encanto se acaba en cuanto finalizan y se guardan las tambores? Que Añoranza... haya estado en verano, en invierno, en la casa, hasta en las discotecas, espacio ideal para la penetración cultural, donde acude el público más exigente: el juvenil, es una satisfacción que ojalá se vuelva a repetir, pero eso no es nada fácil».
—¿Por qué Sur Caribe?
—Sur Caribe se fundó en Santiago de Cuba, y su nombre surgió a partir del hecho de haber nacido en la bien llamada capital del Caribe. Y es que quienes vivimos en esta tierra bañada por ese mar tenemos un ritmo (nos viene de África) que va más allá de la música y el baile. El ritmo tiene un lugar importantísimo en nuestra idiosincrasia y se evidencia en nuestra manera de hablar, de caminar, de comer y hasta de actuar en la vida. Y Sur Caribe es todo eso.
—¿Cómo se convirtió Ricardo en el director de esta agrupación?
—Cuando llegué, la orquesta tenía otro nombre y plantilla. El gobierno de Santiago de Cuba necesitaba que alguien la dirigiera, y me lo propusieron. Te puedes imaginar cuántas cosas han pasado en estas dos décadas. No todos entendían lo que queríamos hacer, porque el cambio representaba un modo diferente de hacer música, porque estábamos hablando de una proyección distinta, aunque se siguiera interpretando la música cubana. No debíamos parecernos a nadie. Era esencial que cuando la gente escuchara los primeros ocho compases supiera que se trataba de Sur Caribe. Y eso es muy complejo. Nos tomó muchos años de trabajo, de ensayos, de cambiar arreglos, de repetir cosas una y otra vez, hasta alcanzar lo que humildemente hemos logrado.
«Con el estilo sucede lo mismo que con los platos de comida. Los ingredientes están ahí, son los mismos y al alcance de todos, pero para que quede con buen sabor, para que sea exquisito hay que saber combinar, y agregando en la medida adecuada todos los elementos. La orquesta tiene una influencia fortísima de la conga, del son tradicional, de la trova, del lirismo de la trova santiaguera.
«Si escuchas nuestra discografía, notarás que nos define una línea de trabajo coherente: la calidad de los textos, por ejemplo. Y técnicamente Sur Caribe posee el mismo formato que otras agrupaciones: tres trombones y una base cubana. Tratamos que no falte ni sobre nada. Es decir, mezclamos todo sin temores. Hay que ser abiertos, eso te da una mayor probabilidad de que las cosas queden bien. Ahí está la magia de lo diferente».
—Tu preparación no es de Academia, sin embargo, exiges que los músicos tuyos sí provengan de las escuelas...
—Bueno, es importante aclarar que no estudié música porque las condiciones y el momento histórico en que se desarrolló mi niñez no me lo permitieron. El nivel cultural de mi familia impidió que, siendo un negro de allá del campo, fuera pianista. Cuando lo entendieron no había tiempo. Mi mamá quería que fuera médico —trabajaba en un hospital—, por eso, cuando tuve la oportunidad de becarme en la secundaria básica me dije: esta es la mía.
«Así vine para La Habana y estudié Electricidad Naval. Ya componía cosas en un papelito y las guardaba, pero no tocaba ningún instrumento. No obstante, soñaba con ser músico. Por suerte, cuando me gradué me enviaron a la Academia Naval, donde me encontré con la Banda de la Marina y con el profesor Norman Milanés. Gracias a eso pude, durante seis años, estudiar contrapunto, teoría elemental de la música, armonía..., estuve casi tres años en un conservatorio de música...
«Solamente me hizo falta saber qué cosa era una corchea, un acorde, una negra... para empezar a leer todos los libros que necesitaba. Mi formación fue, en buena medida, autodidacta. Esencial fue formar parte de grupos de aficionados por aquel tiempo, hasta que finalizaron los seis años y regresé a mi tierra. Un año después, fue que me convertí en director de Sur Caribe como caso excepcional, sin haber pasado por una academia, a prueba de que lo que hiciera tuviera calidad técnica. Incluso, todavía estoy a prueba.
«¿Por qué esa exigencia con mis músicos? Porque, como ves, no fue absolutamente fácil llegar hasta ahí. Me costó un gran esfuerzo y tiempo de mi juventud (no bailo, no tuve tiempo para aprender). Ten en cuenta que no solo tenía que estudiar tanto mi especialidad como la música —mi principal interés era la armonía, la orquestación, la llamada parte científica, por demás lo más complicado—. Y eso me convenció de que el músico, por talentoso que sea, requiere de una preparación adecuada para poder mostrar sus valores como artista. De ahí que para permanecer en la orquesta hay que tener un buen nivel. Casi todos son graduados de escuelas de arte, y son excelentes músicos. Hay dos condiciones indispensables para pertenecer a Sur Caribe: ser buen músico y buena persona».
—Con la EGREM grabaste tres discos. Con to’, el primero, fue el más vendido, sin embargo, no es hasta Credenciales, que Sur Caribe se convierte en una orquesta muy popular. ¿Cómo lo explicas?
—Efectivamente, grabamos tres discos con la EGREM en soporte CD, pero antes habíamos hecho dos discos, en pleno período especial, en soporte de casete. El primero de estos dos se llamaba Éxitos de Sur Caribe que, como su nombre lo indica, recogía los temas que habían pegado en la zona oriental, pero la EGREM produjo estos tres para que nuestra obra tuviera un alcance más nacional, e incluso internacional.
«Con to’ es tan amplio como exploratorio, para ver por dónde íbamos a enrumbarnos, y resultó premio en ventas. Luego vino Caminando, el que también ha tenido un nivel importante de venta y buena incidencia en el público bailador. Y el más reciente, Credenciales, rompió todos los pronósticos. Los que conocen dicen que aporta a la cultura nacional.
«En fin, que creo que paulatinamente hemos ido preparando el camino. De cada proyecto extrajimos las buenas y malas experiencias. Credenciales, por ejemplo, ayudará para el que vendrá. En la música nunca se acaba. El público siempre pide más, las corrientes cambian, lo que se mantiene es el sello, el sonido, la imagen de la orquesta, pero no así los temas, las intenciones y los mensajes».
—Hay una faceta tuya poco conocida: la de productor musical...
—Fui productor durante 11 años de los Estudios Siboney de Santiago de Cuba, y tuve la suerte de hacer 14 fonogramas con toda la gama de la música cubana: desde el danzón hasta el bolero, lo mismo con Sur Caribe que con otros artistas. De esos discos, 12 fueron licenciados por la Warner.
—Credenciales contiene 13 temas escritos por ti. ¿Exceso de celo?
—Para nada. Fíjate que si los temas de esos 14 discos que te conté fueran míos, tendría más de cien canciones grabadas, sin embargo, solo 25 llevan mi firma, incluyendo otras que he escrito para otras producciones. Solamente en Credenciales los temas son todos míos. Acepto cualquier idea que le aporte a la orquesta. No soy, de ningún modo, cerrado.
—Naciste en un lugar donde la conga era Alto Pino, pero escogiste la Conga de los Hoyos para hacer Añoranza por la conga, ¿por qué?
—Muy sencillo. Nosotros decidimos hacer Añoranza por la conga en el 2005, cuando Santiago de Cuba cumplió 490 años de su fundación, y quisimos hacerle un homenaje musical, pero yo soy de los que piensa que si es son tiene que ser Son de la loma; y si era de la trova santiaguera, había que pensar en Sindo Garay y en Ñico Saquito. Decidimos irnos por un género que no se había tocado en grande: la conga, pero es que en Santiago de Cuba radica la Conga de los Hoyos. Por tanto, había que ir obligatoriamente hasta esa institución con más de un siglo de existencia. No se hubiera visto bien que hubiese escogido a Alto Pino por el simple hecho de que nací allí. Sin embargo, participaron congueros de otras agrupaciones, pues este es un movimiento muy grande que aúna a muchas familias y personas, que no tienen a menos tocar con la conga insigne. Santiago era el objetivo.
—¿Crees en el fatalismo geográfico desde el punto de vista musical?
—Sí, pero no en el fatalismo geográfico absoluto. Mira, yo estaba seguro de que si se daba a conocer el trabajo serio de Sur Caribe por todo el país, la orquesta iba a ser aceptada. Pero es curioso: hubo que esperar 20 años para que la gente se enterara de que existíamos, aunque Sur Caribe era muy conocida en la región oriental. Claro, si eres respetable, si haces música de calidad, el sol no se puede tapar con el dedo, mas temíamos que alumbrara cuando ya no estuviéramos vivos.
—Al parecer, te has propuesto rescatar otros géneros...
—Es un interés de la orquesta velar por nuestro abundante patrimonio cultural. Creo en lo auténtico y siempre he sabido que la conga, como el changüí, el son, el danzón, el guaguancó, la rumba, el bolero... son géneros muy nuestros y me he sentido triste al comprobar que por momentos se olvidan estas cosas y predominan corrientes y sonidos que no tienen nada que ver con nosotros, aunque soy de los que escucha todo tipo de música. Pero se trata de apoderarnos y hacernos partícipes de esos sonidos contemporáneos, pero con la presencia de lo nuestro.
«¿Cómo insertamos la conga si no suena a hoy? Algunos dicen: “para qué el danzón si eso no lo baila nadie. Es música de viejos”. Quizá no lo baile nadie pero es nuestra responsabilidad traerlo a estos tiempos y hacerlo que suene de otra manera más cercana. Y lo mismo se puede hacer con textos que quedaron para la historia como los de Sindo y otros grandes; textos con mucho lirismo y que aportan a la felicidad y a la satisfacción de la gente de ahora».
—¿Llegará Ricardo a ser roquero?
—Yo soy roquero, y los roqueros son mis amigos. Yo viví intensamente la década de los 60 y soñé con la música de Los Beatles; de Tierra, Viento y Fuego; de Chicago..., tuve lógicamente esa influencia. Y los músicos estamos muy seguros de que mientras más influencias y más conocimientos tengamos de la música universal mejor podremos entender la nuestra. Es imposible hacer música actual si no pasas por el rock, la samba, el respetable hip hop (ese de los barrios negros de Harlem), por la auténtica, sencilla y negra música de Bob Marley... De lo contrario eres un músico aislado y tu trabajo no trascenderá. No me gusta que me llamen salsero. La salsa es un producto no un género. Entonces, soy roquero, soy sonero, conguero.
—En el 2007 Sur Caribe cumple 20 años, ¿ya sabes cómo van a celebrar este aniversario?
—Mira, ahora mismo lo que más nos ocupa son los compromisos nacionales e internacionales, las fiestas populares, porque esa es la esencia de Sur Caribe: tocar para que el pueblo se sienta bien. La fiesta que hagamos será para todo el mundo. Queremos hacer un gran concierto donde vaya mucha, mucha gente y que nos ayuden a apagar las velas.
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AÑORANZA ARROLLADORA
Mildred Legrá Colón periodico ¡Ahora!
Foto: Mildred
La corneta china hace mover el cuerpo hasta el cansancio. Las mujeres mecen las caderas y los hombros y empujan las chancletas al unísono de la música que se mete por la sangre. Los hombres se van al piso y alzan los brazos pañuelo en mano. No es mucho y es todo. Es la conga de Sur Caribe que arrastra, como magia, la alegría de un pueblo.
Nadie se resiste. Hasta el menos bailador golpea los pies contra el piso y tararea la canción más que oída por los cubanos.
“Añoranza por la conga” debutó en el 2006 como una de las mejores cosas de la música popular cubana. Y se mantiene su ritmo sin que haya perdido actualidad.
Es un poema a la nostalgia. Micaela es su símbolo. La melancolía por la tierra, un amigo, la familia… un amor que quedó atrás en el tiempo o que se fue a otros lugares. Micaela no es un nombre, es la añoranza concebida por Sur Caribe, una agrupación musical que nació hace alrededor de veinte años.
Tampoco es un tema surgido por los destellos de la emigración, aunque tenga relación intrínseca con la esencia de una distancia indefinida o la soledad. Tiene que ver con los recuerdos de la niñez, de no olvidar nuestras raíces, el origen como seres humanos.
Ricardo Leyva, compositor y director de la orquesta Sur Caribe lo sabe bien y lo explica en una entrevista exclusiva para ¡Ahora!, porque buscando otros caminos el grupo tuvo que salir de Santiago de Cuba y llevar su música a la capital del país. El y sus músicos también han sido atrapados por la añoranza.
Una manera de dejar atrás lo rutinario y lo conseguido hasta entonces, sin renunciar a la tierra amada, y hacer conocer los valores musicales de una tradición musical expuesta a extinguirse por la persistencia de una sonoridad que hasta entonces, parecía invariable.
Por eso ¿Por qué violines en una conga?
-Nos preocupaban muchísimo estos momentos de tanto ruido mundial. De tantos decibeles en los medios de comunicación, incluso en el tipo de música que se hace. No queríamos molestar con la bulla y fastidiar con los altavoces de una conga. Como nosotros sí sabemos los valores culturales y lo autentico que es el fenómeno de la conga, no tuvimos ningún miedo en hacerlo de otra forma.
Por todas estas razones asumimos musicalmente una manera muy suave, mesurada, que se escuchara, a partir de fusionar su auténtico sonido original con las posibilidades tímbricas legítimas de las cuerdas y metales.
Por eso hicimos un trabajo más bien acercado a lo sinfónico, un poco para demostrar nuestra seguridad plena de que la conga no es un género menor, sino un género auténticamente popular. Como se puede apreciar “Añoranza por la conga” tiene un sello de lo sinfónico cubano.
Pero no solo los violines. Detrás hay elementos nuevos. Hay colchones digitales, los trombones y los teclados y bajo electrónico. Pero toda la percusión que se escucha es la Conga de los Hoyos, las cuerdas son elementos de la Sinfónica Nacional y el resto es la presencia de Sur Caribe con su estilo.

¿Hay historias?
-Sí, “Añoranza por la conga” fue hecha para el carnaval y el aniversario 490 de la fundación de Santiago de Cuba. Desde el primer momento tuvo una aceptación muy popular entre los niños, los intelectuales… gozó de opiniones de los críticos más especializados del medio. Empezamos a darnos cuenta que nos tocó la suerte del Clásico Mundial del Beisbol. Tuvimos otra estrella, porque se ha convertido en un himno de guerra.
Es lógico porque se concibió con ese sentimiento del cubano. Sin autoalabanzas, “Nostalgia por la conga” es el cubano en sí. Es un tema que toca a Santiago de Cuba en algunas de sus partes, sin embargo la cantan y la bailan desde Santiago hasta Pinar del Río. Los niños la tararean. Se sabe que los niños no cantan si no les interesa una letra en especial.
No, no hicimos esta canción dirigida a un público determinado. Sin embargo de momento te sorprendes por la interpretación del mensaje que le dan en cualquier parte del mundo. La hemos llevado a varios países, hasta los chinos, que no saben el español, se levantaban de las sillas. Es la dimensión que le dan diferentes públicos.
Más allá de la añoranza, ¿Hay algo más?
-Podría pensar que luego que el pueblo hace suyo lo que estaba sintiendo, después que los medios de difusión han hablado mucho de esta conga, posterior a que las ventas de los discos nuestros catapultaron, yo pensaba que no había más. Sin embargo el Primero de Mayo del 2005, en Santiago de Cuba, el pueblo, la presidencia y el desfile se pararon.
Y yo le digo por esto, que no hay trofeo, no hay Oscar, no hay nada. Después de todo lo que me ha sucedido no creo que exista un galardón mayor, o un elogio. Creo que la vida me ha dado la oportunidad de llegar a la cima de lo que puede soñar un artista revolucionario. Para mí no consta nada más grande.
Mucha gente me dice: “y luego de esto ¿Qué vas a hacer?”, No, no creo que pueda superar este momento. Pienso que esta canción de nostalgias, amores y esperanzas, seguirá caminando por el mundo. Lo estamos viendo ya: España, los países asiáticos, Japón… Si allí no entienden la letra, no importa, bailan, y si no bailan nos mandan a pedir la letra.
“Añoranza por la conga” nos cambió la vida. También la manera de actuar y de pensar. Nos cambió la familia. Es, como dijo Formel, lo que uno anda buscando toda la vida en el “Refrigerador” y cuando lo encuentras te sorprende.
Es raro que te pases toda la vida escudriñando algo que la gente reconozca como suyo. Sin embargo, cuando eso sucede tú crees que estás preparado para enfrentarlo y no es verdad. Son reacciones encontradas, que seguramente seguirán sucediendo con “Añoranza por la conga”.
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