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Comentarios y Críticas CD Credenciales.


 

 

 

 

 

Artículos del Año 2007

         
AÑORANZA ARROLLADORA por
Mildred Legrá Colón.
Períodico ¡Ahora!
  La esencia de Sur Caribe: tocar para el pueblo. Por: José Luis Estrada Betancourt   2006, un año de música por Rafael Lam
 
Artículos del Año 2006

         
Revista Tropicana Internacional
No. 21-20
06.
  Conga en la Cima.   Ricardo Leyva y la Musica Cubana por Mine Yoshida. (Articulo En Japonés)

 

 

 

   
La conga se viste de largo por MIREYA CASTAÑEDA de Granma Internacional.   Nostalgia por Micaela por
José Aurelio paz
.
  Acabo de escuchar la canción más importante de los últimos años.
Por
Carlos Tena
   

 

 

 

De conga en conga. Por Pedro de la Hoz • La Habana   Camino con credenciales. Por José Luis Estrada Betancourt   La corneta china. Por RAFAEL LAM
   

 

   
La añoranza de Sur Caribe. Por María Hechavarría   De Cuba traigo un cantar Por Ángel Félix Ferrera   La conga nos sorprendió
Por DIXIE EDITH. Bohemia 2006
   

 

   
Añoranza por la Conga: Primer lugar por temas en Cubadisco 2006
Olga Malo de Molina
  SurCaribe, con la conga más famosa de Cuba llegó a Holguín. Por Roberto Ortiz del Toro   Ya no hay Añoranza por la Conga
Por José Luis Estrada Betancourt
         
Ricardo Leyva y Sur Caribe. Credenciales de un nuevo disco.        

 
Comentarios y Críticas CD Caminando.

         
Sur Caribe finalizó un nuevo CD. Periodico Granma 2004.   SUR CARIBE CAMINANDO A PASO LARGO. Granma Culturales Jueves, 29 de abril del 2004.   Tropicana Internacional No. 16-2004 De Santiago de Cuba Sur Caribe llegó para quedarse.
         
El turno de Sur Caribe - Granma Culturales, 10 de junio del 2003.   Revista Salsa Cubana. Con Sur Caribe aprendí caminando.    

Comentarios y Críticas CD Con Tó.

         
Revista Salsa Cubana - Llegó Con Tó.        

Otros Comentarios y Críticas sobre Sur Caribe.
         
Al pie de la letra... y de la nota CON SUR CARIBE "Para mi pueblo, mi único y querido Santiago" Sierra Maestra, 26 de junio del 2004   RICARDO LEYVA "SIN SUR CARIBE NO PUEDO VIVIR. Sierra Maestra Culturales.   Sur Caribe tiene la Llave.  Por Elvira Orozco Vital 

 

Conga en la cima

Con fuerza propia, “Añoranza por la conga”, interpretada por Sur Caribe, se ha impuesto en el ámbito nacional. Y cuando un tema musical acapara la atención general, sin mediar edades ni gustos especiales, entonces se está ante un fenómeno que trasciende lo cotidiano, lo habitual.
Inobjetablemente, Ricardo Leyva y su tropa apostaron a la novedad de mezclar, pero no con el sentido tan trillado de “la fusión”, que tantas veces no resulta ni una cosa ni otra, y deja a sus “creadores” en un laberinto, apenas sin encontrarse a ellos mismos. El de la “conga sinfónica” del grupo santiaguero no es el caso.
Esta vez nos encontramos ante un tema musical complejo pero bien estructurado, coherente, con un mensaje claro, fácil de captar y con el imán indispensable de los éxitos.
Quien escucha el número, desde el primero hasta el último compás, se ve arrastrado por la magia exclusiva de la conga, que junto con pies y cintura hace vibrar los sentidos. Para decirlo con más claridad, la conga santiaguera subió un peldaño adicional en la cima que ya ocupa, y esta vez lo hace de la mano de Sur Caribe y Los Hoyos, otro grupo emblemático en Cuba.
“Añoranza...” llega en un momento especial, cuando reguetón, hip hop y familia se enseñorean en el dial y en la pantalla chica. El número demuestra que cuando se toca bien una conga, no hay pie ni cintura inmutables, y Leyva, Sur Caribe, Los Hoyos y el equipo de respaldo exponen, con letra y ritmo, el verdadero camino hacia la cubanía.
Mezclar la santiaguerísima conga con el sonido actual de los conjuntos musicales y una sección de cuerdas y metales al estilo del mejor concierto sinfónico, solo es posible si con maestría se combinan sabiduría y corazón, dos ingredientes innatos en quienes materializaron el tema.
Los creadores del video optaron por mostrar un trabajo fílmico equilibrado, hecho con gusto, lejos de esa superabundancia de cortes y efectos que casi aturden al televidente. Y quizás ese fue su pecado, y el costo pagado en el muy promocionado concurso Lucas.
Pero como el público es sabio, y está a la par del jurado más exigente y conocedor, ahí está la conga “sinfónica” de Sur Caribe, Los Hoyos, y jóvenes instrumentistas, instalada cómodamente en la preferencia general.
Para beneplácito de Sur Caribe y sus acompañantes, la conga más popular del momento se escuchó este Fin de Año e inicio de 2006, con profusión en casi todas las áreas bailables de la ciudad, mucho más en los hogares de buena parte de Cuba, porque aunque el número no recibió premio en el “Lucas” 2005, se ganó otro muy apreciado: el favor del respetable.

Ver Articulo en la pagina:

http://www.cultstgo.cult.cu/090106.htm


Revista Tropicana Internacional No. 21-2006 pagina 50 y 51.

Por Luis Ríos Vega.

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La huella del tiempo marca la sonoridad de nuestra música, y esta presente en el desarrollo y las perspectiva de muchas de nuestras agrupaciones, de ahí que no resulte extraño que Ricardo Leyva entregue un producto que, si bien marca pautas, no se desentiende de nuestras raíces; lo comprobamos escuchando Mis credenciales, el nuevo disco de Sur Caribe, que nos coloca ante la capacidad integradora de un músico que fundiendo dos mundos sonoros, que siempre han buscado diferenciar (lo sinfónico y lo autóctono), hace que estos se descubran y complementen, dando como resultado un universo musical donde señorea un arte especial de fusionar sin traicionar valores.

Mis credenciales -un Cd que evidencia la madurez total de Ricardo Leyva-agrupa 13 temas que desde su primer texto nos dice "estas son mis credenciales para el mundo entero", y lo demuestra con obras como "Mis credenciales", "Sin papeles, no", "Quiéreme tu", ( con texto de sucesos callejeros), y "El Patatum", esta ultima con enmarcado acento en los teclados, muy apoyado por los metales que frasean el estribillo con cierta agresividad.

También se destaca-por su sonoridad especial-"De mi corazón te quiero fuera" , donde los giros de un flamenco, muy diluido entre metales y teclados, muestran que no hay música químicamente pura, porque todo ha partido de una tradición anterior; por eso también una flauta, desde una perspectiva absolutamente contemporánea, matiza la influencia de la balada en " Somos Todos", con la colaboración de la voz de Jorge Leliebre, quien sorprende con sus dotes de cantante, y Jenny( Van Van ) en contrapunto con el coro, y a veces haciendo in cresscendo en un dúo excepcional que nos queda regalado en el disco como complemento

"Lejos de Santiago" trasciende como todo un homenaje a la trova tradicional, a aquellos dúos y tríos que llenaron una época importante del mundo sonoro cubano, con voces al estilo santiaguero de trovar. La clave, acentuada, nos marca una época necesaria que se reitera en al pieza y que nos atrapa finalmente en una amalgama de metales, teclados y percusión, dejándonos raíces y contemporaneidad, en un son muy a lo Sur caribe.

A partir de aquí, pasando por temas como "Don Dinero", "Yo soy tu varón" , " Que sucede, men" y " No hay que darse un tiro", el disco conduce a un gran final" Añoranza por la Conga", cuando la corneta china emite cinco notas de tono agudo penetrante y las breves frases melódicas se suceden en todos los compases pares, donde se destaca una síncopa, que marca ligeramente la pierna de cualquier bailador, evocando como "arrollamos", la vida de barrio, las calles de Santiago..

Y sobre estos elementos se logra una simbiosis con lenguaje renovado es un ataque de cuerdas, para una sinfonía de estilos, donde tumbador: quinto y conga hacen su lenguaje respectivo, en una pericia instrumental que salta los escollos entre los llamados clásico y popular, en una definitiva conga que respira con aire nuevo e integrador.

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Ricardo Leyva partir de la popularidad de "nostalgia por la conga", sabe que la ha puesto de moda, fuera del contexto de nuestros típicos carnavales, por eso nos recuerda que Sur Caribe asume este género como algo muy nuestro, pero que la esencia de la agrupación no es dedicarse a hacer congas, por que "todos los géneros cubanos deben estar presentes en nuestro repertorio" .

No solo habrá disco, sino que esta nueva producción llevará la multimedia de Sur Caribe. El corte 14 es una información de la orquesta, dos videos, tiene fotos de sus integrantes, fotos de la EGREM y sus estudios de grabaciones. Además, en próximos meses verá la luz un DVD con un concierto en vivo de Sur Caribe en Santiago de Cuba. Y habrá también una gira por todo el país.

El diseño de carátula de Mis credenciales es algo que forma parte intrínseca del CD por sus colores, su formato y su imagen, elementos que se complementan muy bien con las opiniones y firmas de puño y letra de importantes músicos como Juan Formel, Eliades Ochoa, Giraldo Piloto, Pedrito Calvo, Cesar "pupy" Pedroso, y David Calzado, entre otros.

El futuro próximo de Sur Caribe tiene que ver con carnavales en Inglaterra e Italia. Y Leyva emprende ese camino sobre un disco, quizás un poco agresivo en percusiones y metales, pero con una carga emocional capaz de hacer mover al bailador mas indiferente, por eso su música, quizás de sinfonismo popular, esta más allá de la propia conga.


Ricardo Leyva y Sur Caribe. Credenciales de un nuevo disco.

Por Ileana Rodríguez

Cuando Cuba toda arrolla al compás de cierta "Añoranza por la conga", su autor, Ricardo Leyva ha presentado "Credenciales" junto a la orquesta que dirige: Sur Caribe. Llegados desde Santiago de Cuba, hace unos cuatro años, estos músicos conquistaron al público capitalino -y del país entero- con su atractiva propuesta heredera de la inconfundible sonoridad del oriente cubano pero enriquecida con timbres más contemporáneos y con otras influencias musicales, porque si algo destaca en la obra de Leyva, es su capacidad para cap2tar el espíritu del momento y plasmarlo
en orquestaciones y textos.

De música "para conquistar fronteras" ha calificado Pedrito Calvo el trabajo de esta orquesta que para suerte mayor posee la virtud de un sello propio que la distingue del resto, aún cuando en la Isla proliferan las de su tipo.

Esa distinción se reafirma ahora con la "Añoranza por la conga" algo que el autor ya venía debiéndole a sus raíces pues él mismo se considera un conguero. Sin embargo, su espíritu de búsqueda en los caminos menos trillados lo condujo a un momento de especial clarividencia para, -y cito textual- "vestir de largo la conga" haciendo converger una de las más auténticas congas santiagueras, la de Los Hoyos, con el sonido sinfónico de las cuerdas aportándole además un texto mucho más profundo que el que habitualmente encontramos en este tipo de música.

El resultado no pudo ser mejor. Leyva ha explicado que cuando tuvieron el tema listo para promocionar como el primer single de su tercer disco en formato CD, lo invadió la incertidumbre. Temía ofender a los músicos sinfónicos o defraudar a sus congueros y con la anuencia de su equipo, decidieron comenzar por su ciudad natal. Para sorpresa suya, cuando la orquesta llegó a tocar en los carnavales santiagueros, el público todo tarareaba la letra de la canción, cosa para nada sencilla, pues los estribillos no se repiten. Y así, esta conga sui géneris comenzó a arrollar y conquistó la isla de punta a cabo.

Preludio inmejorable para "Credenciales", un disco que reafirma a Sur Caribe entre las mejores propuestas con que cuentan los seguidores de la música popular cubana. Luego de dos registros anteriores -en el 2003, su primer CD titulado "Sur Caribe con to'" obtenía el premio EGREM al disco de música bailable más vendido del año- Leyva reconoce un mayor grado de madurez tanto en sus músicos, sobre todo en sus cantantes, como en su propio desempeño.

Como ya se va haciendo costumbre en los discos de Sur Caribe, en "Credenciales" participan varios invitados. Además de Camilo de Jesús, violinista de la Orquesta Sinfónica Nacional que intervino en la ya célebre conga; en el tema "Somos todos" se unieron como solistas dos integrantes de Los Van Van: Jenny Valdés, una de sus voces líderes y el flautista Jorge Leliebre que aquí se nos revela también como un cantante de muchas posibilidades. Por último, en el track 11, "Lejos de Santiago", se escucha al inicio de la pieza, la voz de una santiaguera, María Ochoa remitiéndonos a la canción trovadoresca que siempre cautiva y que tuvo su alumbramiento, precisamente, en aquella región. No dudo en asegurar que este título contará con la aprobación del público más allá de las fronteras del oriente cubano.

Mientras tanto, el segundo sencillo en promoción, "El patatún", ya se adueña de las emisoras radiales y de la televisión, sobre todo, gracias a un ingenioso video clip dirigido por Rudy Mora y Orlando Cruzata, realizadores también del video de la "Añoranza por la conga."

Vale destacar también las letras de las canciones incluidas en  "Credenciales" firmadas en su totalidad por Ricardo Leyva. Reafirmación de nuestra identidad, un fuerte sentimiento de pertenencia y añoranza por la ciudad de Santiago de Cuba o situaciones y personajes de la vida cotidiana tratados con gracia y desenfado, caracterizan esos textos que por momentos nos hacen recordar a otros creadores, que por demás admiran el trabajo de Leyva, dígase César "Pupy" Pedroso cuyas palabras de elogio están presentes en el disco, admirándose sobre todo de "la originalidad en las interpretaciones y orquestaciones". Y dígase Juan Formell y Los Van Van, pero esto no es de extrañar, ya Ricardo Leyva ha confesado en otras oportunidades la enorme influencia que este músico y la legendaria orquesta han ejercido sobre su labor creativa.1

Por último, -y no por ello menos importante- está el trabajo de dirección de arte y diseño gráfico desplegado por Tomás Miña. Sin duda, una propuesta interesante que recién ha obtenido una nominación para el premio CUBADISCO 2006.

La presentación del disco coincide con la víspera del cumpleaños 42 de su casa productora EGREM, para la cual no puede haber regalo mayor que el enorme impacto causado por la conga y que se extiende a más de cinco meses entre los primeros números de las listas de éxito, convirtiéndolo en un fenómeno difícil de superar.

Precisamente, durante la presentación del disco a la prensa, el maestro Juan Formell, refiriéndose a lo difícil que resulta para los compositores alcanzar el sueño de trascender con su obra, le hizo saber a Leyva de su triunfo con una frase beisbolera: "Chocaste la bola, y eso sucede una sola vez en la vida."

No obstante, y con el mayor respeto me atrevo a contradecir al maestro Formell, recordándole que la vida es una Serie compleja y larga, y que, en este país de peloteros, el line up de los creadores de música popular bailable mantiene un buen promedio a la ofensiva. Precisamente él es el mejor ejemplo de que un batazo de cuatro esquinas puede conectarse en más de una ocasión.

 


RICARDO LEYVA PRESENTA CREDENCIALES
La conga se viste de largo

• El CD catapulta el género a los primeros planos de preferencia • Compite en tres categorías en CUBADISCO • Añoranza por la conga suma a Sur Caribe la conga de Los Hoyos y cuerdas de la Sinfónica Nacional
POR MIREYA CASTAÑEDA —de Granma Internacional

CUANDO suena el cornetín, rompe la conga. ¿Es carnaval? Unos meses atrás la respuesta sería, sí. Pero Ricardo Leyva y su orquesta Sur Caribe se complotaron con la conga de Los Hoyos, de Santiago de Cuba, y músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional para dar una nueva sonoridad al género. Nacía Añoranza por la conga rompiendo el mito de sólo en Carnaval, y apoderándose del gusto de los bailadores y los que no. Toda Cuba despidió con ella el 2005. Toda la Isla disfrutó aún más el primer Clásico Mundial de Béisbol con su pegajosa música.


Leyva explica cómo se realizó el video (Foto Borrego)
Leyva explica cómo se realizó el video (Foto Borrego)
 

La Conga de Los Hoyos invitada en Añoranza por la conga. (archivo)
La Conga de Los Hoyos invitada en Añoranza por la conga. (archivo)

 

El número es uno de los trece incluidos en el CD Credenciales (EGREM), todos de la autoría de Ricardo Leyva, nominado en tres categorías (Música bailable actual, diseño y video clip) para los premios CUBADISCO.
Leyva (Santiago de Cuba, 1959), al frente de Sur Caribe hace casi 20 años (la fiesta será en enero del 2007), es un músico que mezcla en sí mismo dos vertientes, la primera la que le concede el haber nacido "en un barrio conguero, el de Santa Bárbara, al que pertenece la conga de Alto Pino", y la de los estudios profesionales.
Acerca del fenómeno del CD Credenciales, de Añoranza por la conga y otros temas de actualidad en el campo de la música en general, Granma Internacional propone un diálogo con Ricardo Leyva, que éste acepta gustosamente.
GI: ¿Qué es la conga para usted?
RL: Primeramente como músico te diré que la conga es un fenómeno musical muy antiguo: Sabemos las vertientes que dieron como resultado la conga, que es anterior al son, y tiene una influencia africana muy fuerte. Una de las primeras razones por las que se dio a conocer fue porque la gente, los negros, podían disfrutar de los tambores caminando, o sea, sacaron los tambores de los barracones donde se hacían los rituales y los llevaron a la calle, y con marchas muy rítmicas empezaron a trasladarse de un lugar a otro de la ciudad, diciendo cosas en yoruba, en su lengua. Ese es el inicio. Ya por supuesto los años pasaron y las congas cambiaron, y es la que tenemos hoy, un género genuinamente cubano. La conga santiaguera es diferente, hay comparsas y congas, pero la santiaguera tiene elementos ritmáticos que la distinguen como género, como estilo, como propuesta y manera de manifestarse.
GI: ¿Y para usted personalmente?
RL: Yo nací en un barrio conguero. La conga para mí es una tribuna donde siempre he podido escuchar todo tipo de coros. La gente, al igual que yo, dice lo que quiere en la conga, está muy atada a celebraciones que se hacen todos los años en Santiago de Cuba. Recuerdo mis años de niñez y adolescencia, esperábamos los ensayos de las congas, las comparsas, los carnavales y, por supuesto, eso ha influido mucho en mí como persona. La conga es única para mí como medio de expresión. Las cosas que se hacen y se dicen en una conga solamente se pueden hacer en ella. Primeramente, es uno de los pocos géneros en que comienzas a bailar en un lugar y terminas en otro. Segundo, no hay reglas, tú puedes corear lo que tú quieras, el tema que quieras lo puedes abordar dentro de este marco musical. En los carnavales se olvidan un poco las rencillas. Cuando sale la conga la gente se olvida de todo, todo el mundo se pone a arrollar con su chancleta y su toalla. Eso para mí es la conga.
GI: La pertenencia a un barrio concede cierto sello…
RL: Hice mi niñez y adolescencia en el barrio de Santa Bárbara, al que pertenece la conga de Alto Pino, luego me trasladé a otro barrio conguero, más cercano a Los Hoyos. En definitiva, a todos estos barrios los conozco muy bien, conozco a los congueros desde los más viejos hasta los más jóvenes. Indudablemente, la conga tiene su relevo asegurado. Hay niños ya de siete-ocho años que salen en la conga con su pedazo de hierro. En el video (de Añoranza por la conga) esto se ve. Eso no fue montado, los niños salen solos a tocar su conga. Esos son los barrios que me vieron nacer y que influyeron en mí como conguero.
GI: ¿Por qué ha tenido usted la necesidad de este título, Añoranza...? ¿Es que la conga ha estado relegada?
RL: El origen del tema Añoranza por la conga es que en el marco de este disco Credenciales, quisimos hacerle un homenaje a Santiago por la celebración del aniversario 490 de fundada la ciudad. Quisimos hacer un homenaje diferente, no ir a hacer el son que siempre hace la gente cuando habla de Santiago, o la trova, que es lo que más hacen. Quisimos hacerlo desde la conga santiaguera, que también es un elemento que distingue a esta ciudad. Hicimos la base de la conga, la grabamos en Santiago, con la Conga de Los Hoyos, una institución que cumple más de cien años de fundada y como fenómeno cultural más de 200 años. Ya después quisimos hacer un texto a esta conga, pero un texto que estuviera, al igual que la conga, al alcance de todo el mundo. Un tema que nos tocara bien hondo a cada uno de nosotros, a todo ser humano tanto a los cubanos como de cualquier parte del universo. ¿Qué tema más común y más general que la añoranza? No solamente por la conga. Es una historia de ficción donde Micaela se traslada hacia otra ciudad, a otro barrio, como me trasladé yo, y sintió la falta y la ausencia de la conga, y esa añoranza la estaba matando. Puede ser la añoranza por los amigos, por los años tan bonitos de estudio, puede ser por los seres queridos que ya no están aquí con nosotros, por el terruño, por la ciudad que te vio nacer. La añoranza como sentimiento netamente humano.
GI: ¿No considera que la conga ha estado reducida a algunos espacios, digamos carnaval y ha perdido preeminencia ante otros géneros?
RL: La conga nunca fue más. La conga es un género que se manifestaba exactamente en las fiestas populares, en los carnavales. Sí te puedo decir que a partir de Añoranza por la conga se han sucedido fenómenos nuevos para el género, que lo han beneficiado. Te puedo citar varios. Uno, primera vez que se despide y se recibe un año, invierno, con una conga. La conga siempre fue un género del verano, llegó el carnaval y después se terminó, se guardaban los tambores hasta el año que viene. Esta vez no ha sido así. Esta Añoranza trajo la conga de la calle a un salón de baile. La gente hace su coreografía, hacen un tren. Son cosas nuevas que pasan a partir de Añoranza. O sea, que la conga siempre estuvo ahí, de esa manera, y a partir de este momento, no quiere decir que me lo propuse, han sucedido nuevas cosas muy buenas, muy convenientes para el género. Por supuesto, muchas personas que no son de aquí, dicen ¿y eso existía? Sí existía, pero reducido y limitado a esas etapas del año, a esas temporadas y hasta el año que viene. La conga demostró cómo todo lo que es genuino prevalece, yo creo mucho en lo que es auténtico.
GI: ¿Cómo llegó a la idea de lo que todos califican de conga sinfónica? ¿Se propuso esa sonoridad? ¿Está de acuerdo con esa definición?
RL: Es otra cosa que está por encima de mis pretensiones. El tratamiento que se le dio a Añoranza por la conga es solamente un acercamiento a lo sinfónico, pero incluso a lo sinfónico cubano. Si analizamos el tratamiento sinfónico universal, desde Bach, Beethoven, Mozart, nos damos cuenta que suenan de una manera, pero cuando analizamos el tratamiento sinfónico de Frank Fernández, de Leo Brouwer, nos damos cuenta que es una sinfonía con cubanía. Eso es muy difícil y tuve miedo en parecerme a un tratamiento sinfónico digamos inglés, acercarme a lo sinfónico que no me sonara a lo cubano, sin llegar a un movimiento de charanga, eso ya se había hecho. ¿Metales? Ya se había hecho otras veces. Buscaba un acercamiento sinfónico en general, que estuviera dentro de este sonido de cubanía. Las cuerdas para suavizar, para vestir de largo a la conga. Para que la conga no fuera lo mismo de siempre, el carnaval, tres días, un coro, se acabó. La conga es mucho más, te digo, es una figura fuerte de comunicación, de expresión del pueblo, del gran público. ¿Pero, por qué no podía estar vestida de esa manera? Porque no tenía una letra, porque siempre se redujo a un estribillo (Hasta Santiago a pie...). ¿Por qué no tener un texto con un cuerpo, un mensaje entero, directo, claro? ¿Por qué un estribillo y no varios? En Añoranza no se repiten los estribillos, excepto al final. Todos son diferentes, con diferentes guías. ¿Por qué no complicarlo un poco y demostrarle a la gente, y a uno mismo, que la conga es mucho más que la simple conga que hemos escuchado toda la vida?
GI: ¿Consideró cómo asumirían esa novedad los propios congueros?
RL: En un momento del trabajo, antes de grabar, yo me preocupé mucho por eso. Me asaltó una gran preocupación. Dije, temo ofender a los congueros u ofender a los sinfónicos. Creo que la solución fue hacerlo con mucho cariño y mucho respeto. Si el final fue para bien, perfecto. Quiero especificar, es solamente un acercamiento a lo sinfónico, es un color, las cuerdas, en la forma que se tocó. Estábamos grabando y querían batir los arcos de manera muy rítmica, y les dije no, no, no, háganse cuenta que están en la sinfónica, todo largo, bien grande y gracias a eso salió así. Le tengo mucho respeto a cuando se dice conga sinfónica. Si los especialistas, los autorizados lo deciden, y me premian por este resultado, bienvenido sea, no fue mi intención.
GI: Pero sí una nueva estatura a la conga.
RL: Eso sí, un nuevo color, una nueva sonoridad, como le dije, ampliar el espectro de la conga como género, enriquecerlo, ¿qué hubiera sido del son sin los aportes de los grandes? El son que se toca ahora no es el de los 30. ¿Qué hubiera sido sin el Benny, sin Cuní, sin Adalberto, sin Formell, sin Chucho Valdés? Todos esos grandes músicos le fueron aportando al son nuevos ingredientes, y sigue siendo el son algo contemporáneo. A la conga algunos músicos le hicieron aportes, Enrique Bonne, Pello el Afrokán, ahora nosotros pusimos un granito de arena. Para que no muera la conga.
GI: ¿Entonces, usted no le teme a la fusión?
RL: Es una tendencia lógica. Cuando hay tantos fenómenos musicales, tantas influencias, cuando cada día el nivel de comunicación es mayor, no es igual a hace cien años, la gente oye más, tiene más y mejor acceso a todo lo que sucede fuera de tu casa. Oyes música de todo tipo, oyes autores y compositores de todas las nacionalidades y diferentes corrientes, y lógicamente te tiene que influir.
GI: ¿Cómo le parece que haya tantos programas en la TV y en la radio, de rock, rap y no haya ni uno de conga?
RL: Al principio me hizo una pregunta interesante, es que la conga fue un género de los diez días del carnaval, se acaba el carnaval y todo el mundo se olvidaba de la conga. Eso quizás ha influido en todos los tiempos que la conga no ha estado presente en programas de radio y televisión. A ningún director de TV se le ocurría poner una conga en diciembre, eso lo hacía para la clausura del Carnaval de La Habana, las comparsas y se acabó. No se ponía la conga como se pone ahora Añoranza, como un número establecido, que ha pegado. Eso ya no está pasando ahora, la conga se pone como cualquier otro género. La conga para muchos fue un género menor, de menor factura, por circunstancias coyunturales del propio género.
GI: ¿No ve un problema social o racial?
RL: Para nada, porque toda la música cubana tiene su origen específico en las capas más humildes de la sociedad. ¿El changüí de dónde es?, de las montañas de Guantánamo. El son, la rumba, todos los géneros que nos caracterizan como cubanos ante el mundo, nacieron, surgieron en las capas más humildes de la sociedad.
GI: Pero incluso ahora no están en la TV.
RL: Es una buena observación. Todavía no están preparados, aunque te estén diciendo que cinco millones de personas bailaron y disfrutaron con la conga para despedir el 2005, según una encuesta. Aunque la primera edición del disco ya se agotó, ya está la segunda edición y se agotó. Aunque lo coree todo el mundo en este país, aunque yo no pueda dar un paso por la calle sin que alguien me reconozca y me dé su afecto, hay directores de TV que no están preparados, o porque su programa no es de ese corte o porque el espacio del estudio es muy pequeño y la conga sí lleva espacio.
GI: ¿Preparados?
RL: Preparados conceptualmente. No estamos hablando de Añoranza por la conga, y que Sur Caribe esté en la TV, no, no. Es invitar a la conga como formato. No hemos visto a la de San Agustín, la de Alto Pino o la de Los Hoyos en un programa de televisión.
GI: ¿Cuál es la propuesta musical de Sur Caribe?
RL: Cumplo 20 años con Sur Caribe en enero del 2007. Era un grupo que estaba desactivado y me di a la tarea de echarlo para adelante, partiendo siempre de que sonara diferente, con una estructura orquestal interesante. Nos propusimos que desde que suenen los primeros ocho compases la gente se sepa que es Sur Caribe. La conga es una de nuestras propuestas. Tenemos la influencia innegable y muy deseada del Caribe. Santiago es una ciudad caribeña y tenemos esa influencia en la piel, con un lirismo en los textos de la trova, con la ricura en la sangre de la conga, con la cadencia del son. Pensamos en Matamoros, en Félix B. Caignet, en Los Compadres para refrescar el trabajo. La gente tiene que bailar con lo que hacemos, y eso es un reto. El cubano sabe bailar y cuando no le gusta lo que tú le estás dando, no baila, se queda sentado. Ha sido siempre un reto para nosotros, y hacemos todo lo que esté a nuestro alcance por lograrlo, que sea una orquesta que viva con la gente y que el pueblo disfrute y se vea reflejado en nuestra música.
GI: Credenciales tiene tres nominaciones en CUBADISCO…
RL: Sí, en Música bailable actual, video y diseño. Me fascina el diseño, si te das cuenta hay una huella digital ahí, es la mía. Son mis credenciales y las de mi orquesta. Es un disco que dice cómo somos y queremos ser, mira qué fuerza tiene eso, qué cubanía. Aquí está el conguero, el niño. Estoy muy contento con lo que ha pasado con el CD y muchos ratos buenos que nos ha regalado.
GI: ¿Tienen algún programa previsto para su promoción?
RL: Tenemos una invitación al Carnaval de Londres en junio. Ellos pretenden hacer el Carnaval más largo del mundo. Tienen invitada a la Comisión de los Records Guinness con este fin. Va una delegación cubana importante. Recibimos correos del mundo entero desde China, Australia. España, Alemania, amigos que se han llevado el disco y cuando llegan a su país les dicen, pero ya lo tenemos. Inauguramos la Bienal de La Habana en la Cabaña, con decenas de artistas y muchos extranjeros y me decían: Yo tengo su disco, me gusta su música", y eso para nosotros es fabuloso.
GI: Ya presentaron sus Credenciales, ¿qué viene atrás?
RL: Ah…, eso se parece a lo que me dicen en la calle. Usted me lo preguntó desde el punto de vista profesional, le quedó muy bien, pero en la calle me dicen, ahora yo no sé que vas a hacer. Como mismo no nos propusimos las cosas que han pasado, solamente trabajar con cariño y poner en manos de la gente un disco que los hiciera bailar desde que arranca hasta el final, yo no creo que se puedan superar. Quizás yo sea capaz, junto con la orquesta, de hacer temas musicalmente, técnicamente superiores, pero ¿hay algo más que ese cariño, que el reconocimiento que me han dado? Me dijo Formell, has marcado un hito en la música cubana. ¿Hay más que eso? No creo, eso es insuperable. Trataremos, eso sí, lo estamos haciendo desde el primer momento, de mantenernos ahí.
GI: Los 13 temas de Credenciales son suyos. ¿Ya tiene los del próximo disco?
RL: Tengo muchísimos temas escritos, pero cuando ya tú dices, ésos son los 12 temas del disco, tienes que pasar muchas madrugadas y muchas horas. Yo tengo el próximo disco en la cabeza, pero no ha salido. Credenciales todavía está dando tanto que hacer que no ha habido tiempo para pensar en el próximo.
GI: ¿Cuál es el balance de los géneros que aborda en el disco?
RL: Quisimos hacer un disco que rompiera con la factura de la discografía que ahora mismo se está produciendo en la música popular bailable. No hay rap, no hay rock, no hay hip-hop, no hay reguetton, no hay nada de eso. Quisimos tirarle a la música genuinamente cubana con todo el corazón. Fue un reto desde el primer día. Me lo dicen muchos, ¡qué oportuno maestro, qué falta hacía algo así! ¿Por qué? Estamos seguros que lo bueno de la música cubana está ahí, lo que hay que tocarla con el corazón, con magia, para que vuelva a brotar. Es un disco genuinamente cubano, no tiene una sola fisura de lo extranjerizante, de lo que no sea genuinamente nuestro. Eso para nosotros es importante.
GI: ¿Por qué cree usted que se hayan producido precisamente esa fisura y esa explosión del reguetton y el resto de los géneros en un país tan musical, como usted bien dice?
RL: Es un problema extraño. En un país con tantas escuelas de arte financiadas por el Estado. Tenemos un sistema donde todo es del pueblo y entonces ¿por qué el Estado se gasta 20 mil-40 mil dólares en un equipo de audio, en hacer un centro bailable, y permite que otro venga y decida la música que se ponga? ¿Por qué hace otro y permite que el DJ sea el que decida la música que se pone? Nosotros somos un país que tenemos la suerte de ser dueños de lo nuestro, de nuestra música. Y mira, te vas a Santo Domingo y es merengue desde que te bajas del avión.
GI: Pero, ¿a qué usted acredita que músicos cubanos estén haciendo ese tipo de música?
RL: Eso es otra cosa. Los músicos cubanos tienen un alto nivel de preparación, comparados con músicos del mundo, y en Cuba hay un alto nivel de información musicalmente hablando. No tiene nada que ver con que haya grupos de rap, de reguetton, de hip-hop, pero eso no quiere decir que entres a un lugar y la fisura sea que de 20 números que pongan en una noche oigas dos sones nada más, y el resto hip hop, etc. A mí me gusta toda la música del mundo, desde el jazz, el vals, toda, pero estamos hablando de que la música es tu cara, es como tu ropa, tu casa, es como algo muy tuyo, y si lo vas perdiendo, y perdiendo… No temo por los músicos de ahora que están muy preparados y saben lo que están haciendo, temo, sí, por los niños pequeñitos ¿qué es lo que oyen? ¿Cuándo vamos a lograr que amen lo nuestro? ¿Sabes que hay niños de siete-ocho años que no conocían la conga, que descubrieron ese fenómeno ahora? Muchos, miles de niños que gracias a Añoranza por la conga descubrieron que hay un género de ellos, que les pertenece, que es la conga. Preguntan en el aula cómo se arrolla. Eso no es porque sea un trabajo nuestro, lo hubiera podido hacer cualquier otro músico cubano, pero las cosas que nos regala la conga son ésas, que gracias a esos trabajos, la nueva generación va conociendo lo que les pertenece. De eso se trata.
GI: El CD tiene una multimedia y también está el video, otro éxito. ¿Está satisfecho?
RL: Sí, el video tiene lo que queríamos. Los realizadores, Rudy Mora y Cruzata, fueron con nosotros a Santiago de Cuba, al barrio de Los Hoyos, sin convocar a nadie. La conga sí estaba convocada, y aquel barrio salió espontáneamente, con su chancleta, su palo, su lata. El video tiene eso, refleja lo que pasó y lo que pasa todos los días que sale una conga en Santiago de Cuba. No hay efectos especiales, es real, como es.

Ricardo Leyva y Sur Caribe han impuesto la conga, sinfónica, por demás. Añoranza por la conga ha vestido de largo a un género genuinamente cubano.

 

Nostalgia por Micaela

Jueves, 27 de abril DE 2006        

José Aurelio paz
digital@jrebelde.cip.cu


Quien no haya visto en su vida bajar a la Conga de los Hoyos con su proverbial ¡Abre, que ahí viene El Cocuyé!, no puede imaginar, ni remotamente, la tragedia de Micaela, el personaje de la pieza musical que ha llevado a Sur Caribe, en estos últimos meses, al más alto podio de la popularidad.

Ese río humano que, a la sombra del lastimero aullido del cornetín chino y el caliente requinto, como fusión de culturas, va creciendo de manera interminable calle abajo entre sudor y júbilo; muestra de la identidad de un pueblo que se besa a sí mismo a través de tan descollante ritmo.

En medio del reguetón o el hip hop de turno, un género tan olvidado en los grandes medios se adueña de ellos para decirnos que los tesoros del alma están ahí y solo hay que desenterrarlos, una y otra vez, para que vibren.
Pero, ¿quién pudo ser esa Micaela? Imaginemos a una de esas santiagueras que, a veces hasta con su hijo de meses a horcajadas sobre el cuello, arrolla, kilómetros y kilómetros, bajo una fiebre heredada de un cabildo de origen franco-haitiano que se asentó en esa zona, en la segunda mitad del siglo XIX, y se mantiene vivo en el ritmo gracias al amor a las tradiciones.

Arrastrados también nosotros por esa contagiosa fiebre sonora, nos olvidamos, muchas veces, de algo esencial; la historia que nos cuenta Ricardo Leyva en su voluptuoso ritmo. Con lenguaje sencillo y directo alude a una mujer de nombre tan humilde que, lejos de los suyos, «solo vive llorando, sufriendo y pensando en su vino/ que no es vino, señor/ ni aguardiente, señor/ es la conga… santiaguera…».

Pudiera ser Micaela una negra, modesta y ardiente como los hijos de esa tierra cubana, la cual, se fue tras el espejismo de una mejor conga que, la mayoría de las veces, acaba en lágrimas para quienes llegan a Norteamérica o a Irlanda, o Noruega, con un color de piel diferente o un origen humilde que les marca para siempre y en cualquier parte.
Añoranza por la conga no resulta solo una paletada de color más al tema de la emigración cubana. Es el óxido puesto en metal más profundo, el que no depende de un carro o una marca de ropa, sino de la fragua apagada que es el alma cuando nos falta lumbre propia con qué calentarnos.

Según Salim Lamrani, en un artículo publicado en el medio digital alternativo Rebelión, el caso de la emigración cubana se manipula constantemente en la guerra mediática contra Cuba. Se esconde así un fenómeno viejo, el cual se remonta al 1820, y en el que, antes de 1959, la Isla emitía más emigrantes hacia los Estados Unidos que toda América Central y del Sur juntas; más que el África y Oceanía unidas; superando a gigantes demográficos como China, India, Irán, Turquía e Indonesia.
Pero, apartándonos de estadísticas y evidencias, la tragedia de Micaela no tiene solución en tanto alude a algo que no es estrictamente material y no se compra; ese sentido de pertenencia de la raíz, desde la raíz misma y no desde ese asidero agónico que es la nostalgia.

Resulta sumamente interesante, en esa melancólica conga donde las «apócrifas» trompetas y los violines incorporados al toque tradicional aportan un ambiente de tragedia irreparable, la presencia de una pérdida raigal en una frase que, a mi juicio, es el corazón de esa historia: «Llora con nosotros».
La canción no dice te condenamos Micaela por haber equivocado el camino. Sino que encierra, en la voz del solista, el dolor ancestral de haber perdido a un miembro de la comunidad que ahora sufre por no encontrar el camino de regreso a casa.

Aquí la Patria no es el escudo, la palma, el Himno o la Bandera. Aquí es la conga. Esa bullanguera Conga de los Hoyos en la que, seguramente, Micaela dejó sus mejores amigos, su mejor sudor y hasta, quizá, su único par de chancletas.
¿Podrá sobrevivir ella a la sustitución del buche de sambumbia santiaguera por el American Coffee? ¿Logrará un trago de Bourbon, Cinzano o Brandy sepultar, definitivamente, ese otro trago ardiente, a veces con nombre indefinido y sabor a rayo, pero que lo enciende todo por dentro convirtiendo los pies de una conguera consumada en dos locomotoras sin freno?

Quizá era Micaela la que más avivaba la conga con sus voluptuosas caderas o la que más sonreía al paso por la calle Enramada. Tal vez aún esté latente la esperanza de la conga por salvarla antes de que, material y definitivamente, se cumpla el vaticinio que hace la canción: «Dicen que se muere/ que ella quiere lo que no tiene/ que es arrollar…»

Ya no hay Añoranza por la Conga

Septiembre del 2006        
José Luis Estrada Betancourt
http://www.excelencias.com/articulo.asp?rev=ex&edc=11_Esp11&art=1376

Autor de uno de los temas más populares de la música cubana actual, el director de la orquesta de música popular, Sur Caribe, devolvió la fama a un género musical cubano hasta ahora desterrado casi exclusivamente a los carnavales
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La conga, ese género nacido de los tambores africanos, traspasó hace muchos años los marcos de los tradicionales carnavales, de los solares y las calles, para instalarse hasta en los sitios más insospechados.

Desde principios del siglo XX figuras de la música cubana como Eliseo Grenet, Matamoros y Ernesto Lecuona dieron a conocer este criollísimo ritmo allende los mares, y Rafael Ortiz, Mañungo, compuso un tema que puso a bailar a medio mundo, ese que dice: «Uno, dos y tres, que paso más chévere, el de mi conga es...».

Pero aquellos eran otros tiempos. Por eso ha sido recibida con un aplauso rotundo Añoranza por la conga, una pieza musical que en poco tiempo se ha convertido en la más popular de Cuba, y cuyo autor, Ricardo Leyva, director de la orquesta Sur Caribe, pero también compositor, orquestador, productor y cantante, acaba de alzarse con dos premios en la importantísima feria musical Cubadisco 2006.

En busca de las claves ocultas que han hecho revivir este ritmo y sacarlo de su ambiente original, con un timbre nuevo, moderno y pegajoso, Excelencias Especial Cuba conversó con Leyva, un hombre a quien los triunfos no le han hecho perder su serena sencillez.

Tres nominaciones en el evento más importante de la discografía en Cuba, y dos premios. ¿Satisfecho?
Nosotros no trabajamos por los premios. Lo más importante es lo que tu agrupación represente para el pueblo: que se te acerque una señora y te diga que su nieto tiene dos años y solo sabe cantar Añoranza por la conga; que una muchacha operada de la cadera te diga:

Maestro, mi primer movimiento en la rehabilitación fue con su conga; que alguien te envíe una carta y te escriba: usted cambió mi manera de mirar a los tambores... Eso es lo que más vale para un artista.

«En Cubadisco se premió el diseño de Credenciales, el cual considero fabuloso, porque se trabajó mucho para lograr esa imagen negroide pero elegante.

Igualmente se premió el video clip, al cual despojamos de efectos especiales y cosas sofisticadas para priorizar los planos con esos rostros naturales, que parecen haber estado desde siempre esperando que alguien los descubra.

«No convocamos a nadie cuando se rodó Añoranza..., excepto a la Conga de los Hoyos. Se llegó con la cámara y desde el primer campanazo el barrio entero se tiró a la calle: las mujeres en bata de casa, los niños con palanganas en las manos, porque así es la conga de espontánea y pegajosa

«¿Sabes cuál es el mayor premio? Que los niños se hayan enterado por Añoranza... que existía un género de la música cubana llamado conga, que a gente de toda Cuba y de otras partes del mundo les haya pasado igual. No creo que la vida me dé otro elogio tan grande».

Con la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales de Cuba (EGREM) habían hecho tres discos. «Con tó», el primero, se convirtió en el más vendido en su momento.

Sin embargo, no es hasta «Credenciales» que Sur Caribe alcanzó la fama. ¿Por qué?

Eso es algo curioso. Sur Caribe se fundó en Santiago de Cuba hace casi 20 años. Su nombre surgió por haber nacido en la bien llamada capital del Caribe.

Y es que quienes vivimos en las tierras bañadas por este mar tenemos una ritmicidad que va más allá de la música y el baile.

«Aunque ya grabamos tres discos con la EGREM en CD, antes habíamos hecho dos en casetes. El primero se llamaba Éxitos de Sur Caribe que, como su nombre lo indica, recogía los temas que habían pegado en la zona oriental de Cuba.

No obstante, es con los CD de la EGREM que nuestra obra comenzó a tener un alcance nacional e incluso internacional.

«De cada proyecto hemos extraído buenas y malas experiencias, aunque es verdad que el disco más reciente, Credenciales, rompió todos los pronósticos».

Creciste con la Conga de Alto Pino, la cual toma su nombre del lugar donde naciste.

¿Entonces por qué escogiste la Conga de los Hoyos para hacer Añoranza...?

—Añoranza por la conga es un homenaje musical al aniversario 490 de la fundación de Santiago de Cuba. Soy de los que piensa que si de Son se trata, hay que pensar en Son de la loma; y si de Trova santiaguera, en Sindo Garay y Ñico Saquito.

Nosotros decidimos irnos por un género que no se había tocado en grande: la conga. Y como fue en Santiago donde se fundó la Conga de Los Hoyos, le debíamos también un reconocimiento a esa institución con más de un siglo de existencia, que ha estado en varias ocasiones nominada al Premio Grammy.

«Curiosamente en la grabación participaron también congueros de otras agrupaciones, pues este es un movimiento popular muy grande, que aúna a muchas familias y personas, donde tocan gente que no son músicos profesionales, que tienen sus oficios, pero a quienes los une el amor por la conga, y por eso no tienen a menos unirse a una insigne como Los Hoyos.

¿Lo de la conga en Credenciales fue casual o te has propuesto rescatar otros géneros «olvidados» de la música cubana?
En Sur Caribe queremos velar porque no se pierda el abundante patrimonio cultural cubano. Yo creo en lo auténtico, en la conga, el changüí, el son, el danzón, el guaguancó, la rumba, el bolero... son géneros muy nuestros, que a veces los olvidamos.

«Algunos dicen: «para qué tocar un danzón si eso no lo baila nadie. Es música de viejos».

Quizá no lo baile nadie, pero es nuestra responsabilidad traerlo a estos tiempos y hacerlo que suene de una manera más contemporánea. Por eso en Añoranza por la conga trabajamos con la Sinfónica de Santiago de Cuba, buscamos hacer algo tradicional y a la vez contemporáneo, novedoso».

—Añoranza por la Conga habla de una mujer que está ausente y extraña a su gente, su ritmo… ¿Quién es Micaela? ¿Existe en verdad?
—Micaela sí existe, pero no es ni una vecina, ni una conguera famosa, ni una muchacha que se fue para otro país. Micaela es mi orquesta, Sur Caribe, que después de estar casi 20 años en Santiago de Cuba se instaló en La Habana, e independientemente de los éxitos, del cariño y el respeto del público, sigue añorando su barrio, su gente, su conga.

«Todas las noches nos acostamos pensando en nuestras montañas, en las luces de la bahía de Santiago, en los amigos de allá. Incluso después de haber viajado al extranjero, de estar en Londres y tocar allí en el carnaval cubano durante tres días para 80 000 personas, sentimos todavía mucha más nostalgia por el lugar donde nacimos. Añoranza por la conga es una gran metáfora, es la añoranza por tus orígenes».

Ahora que Sur Caribe va a cumplir sus 20 años en el 2007, ¿qué planes tienen para celebrarlos?
Actualmente tenemos varios compromisos nacionales e internacionales, y discográficos.

También empezamos a rodar un documental que habla sobre la historia de la conga y de Sur Caribe, dirigido por Isis Benavides, el cual queremos presentar en el venidero Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

«Pero para nosotros son muy importantes las fiestas populares, porque hacer bailar a la gente es nuestra esencia. Por eso seguiremos tocando en ellas. Y también por eso la fiesta que hagamos en los veinte años será para todo el mundo. Queremos hacer un gran concierto donde vaya mucha, mucha gente.

¿Y en los próximos discos habrá algo similar a Añoranza por la conga?
Hasta yo me pregunto si puede haber algo superior a eso. A veces creo que ese éxito es insuperable. Aunque sí hay cosas que mantener, conceptos que no se pueden cambiar: el respeto hacia el público, al cual no puedes defraudar.

Ese es nuestro reto, que es tan o más difícil que componer otro tema como Añoranza..., porque eso no se logra con otra conga u otro «hit» musical, sino con tu conducta como artista.

«No obstante, no puedo negar que estamos contentos. Hasta ahora la conga solo se bailaba en carnavales. Después se guardaban los tambores y hasta la próxima.

«Hoy la conga está de nuevo en la calle, entre los jóvenes, los niños. La tenemos en verano, en invierno, en la casa, en el auto, hasta en las discotecas, y eso para Sur Caribe es un gustazo».
 
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