7. Revista Salsa Cubana - Con Sur Caribe aprendí caminando Por: Luis Ríos Vega. Fotos: Juan G. Cuadras
Recrear la vida en la música ha sido el trabajo de Ricardo Leyva (Santiago de Cuba 1959). Sus padres querían que fuera médico, pero sentía inclinación hacia el pentagrama y desde pequeño, en los festivales que se sucedían en la ciudad, sintió la presencia de las serenatas que tatuaron sobre su memoria gran parte del repertorio de la trova santiaguera. De la música de la tierra caliente ya había tenido cierta influencia familiar al ser el abuelo materno primo hermano de los Hierrezuelo y una tía fundadora del coro Madrigalista.
Pero la vida da muchas vueltas, y sin cejar en su interés por la música estudio electricidad naval. En 1977, una vez graduado, tubo la posibilidad de pasar a la Marina y allí no desaprovechó la oportunidad de incorporarse a la banda de música de esa institución.
Inicia sus estudios de música con Norman Milanés - un music de categoría que supo guiarlo- , y poco tiempo después comienza cuatro años de estudio de piano en la Escuela Ignacio Cervantes. Eligió el piano porque siempre pensó que era un arma importante para conectar armonías, y eso era decisivo para comenzar a llevar a cabo las ideas y aspiraciones que le iban surgiendo.
Me había propuesto ser un músico profesional, y en los primeros años de estudios técnicos y musicales en la capital, estuve en un grupo de aficionados llamado Blanco Directo del Ministerio del Azúcar. Tuve la oportunidad de trabajar en la casa de la cultura de Regla como cantante y pianista, y de participar en diferentes concursos de aficionados. Cuando regrese a Santiago de Cuba, terminado mis estudios, formé una agrupación llamada Rubley- Son.
Esta agrupación fue uno de los primeros pasos de Leyva en la experimentación, porque al año la disuelve, para integrarse al Conjunto Nuevo Cubanero; después, como otra alternativa, le proponen dirigir Renovación Santiago, colectivo musical que definitivamente se convertiría en Sur Caribe.
Después de mucho trabajo me dieron la categoría de director como caso excepcional que se otorga a músicos con condiciones excepcionales y trayectoria probada en lo que a calidad y a resultados se refiere. Esto fue al inicio de conformar Sur Caribe. Por supuesto, empece a cambiarla conceptualmente, a replantearme otra dirección en el formato musical del grupo y en sus composiciones.
Así comencé a desarrollarme profesionalmente en la música. La primera agrupación me aporto mucho fogueo, porque era pianista del Conjunto Nuevo Cubanero. Aprendí a conducir mis conocimientos, a aplicarlos, con el apoyo de los músicos de esa agrupación, a los cuales les estoy muy agradecido. Llegue a Sur Caribe gracias a Francisco de Miyares y Francisco D´Román (actual tresero de orquesta).
Cuando Ricardo Leyva comienza su labor profesional como director, es un momento muy importante en la música de Santiago de Cuba, con el auge de Karachi, Son 14, la orquesta de Chepin y otras tantas.
Yo venía con poca experiencia en ese preciso momento, cuando en Santiago el Boom de la música bailable tenía ocupado muchos espacios por estos excelentes músicos. Tuve que hacer algunos cambios en la agrupación, buscar músicos que me dieran lo que yo necesitaba para llevar la orquesta a otro formato, no para competir con aquellas establecidas agrupaciones santiagueras, sino para lograr una presencia, para hacernos sentir con una propuesta que no fuera igual a la que se estaban promocionando.
Fue duro el trabajo desarrollado en esos años por Leyva, porque en la nueva agrupación, no todos entendieron la novedad de su propuesta, pero aquellos que se quedaron estaban conscientes de que la evolución era necesaria.
Hubo momentos en que pensé dejar la orquesta, dada mi poca experiencia en esta confrontación musical y a la vez personal. Los cambios fueron por etapas, no traumáticos. Empecé a cambiar, pero mantuve el tres y los bongoes, buscando que tuviera un sonido contemporáneo. Fueron muchas etapas, muchos ensayos, hacer y deshacer ideas, haber como salía el sonido, pero al fin logramos que las cosas que yo quería para Sur Caribe se realizaran.
Con Eulises Benavides, un trombonista excepcional - actual trombón de la orquesta de Revé-, trabajamos muy duro con ese instrumento, de una forma muy especial, muy específica, para expresarnos con él de una manera única con acento muy agudo, con difícil tesitura, y que esto fuera llevado al espíritu del timbre general de la agrupación.
La idea salía generalmente en la manera en que se tocaban los mambos, que finalmente resultó parte importante del sello de Sur Caribe, aunque nuestra agrupación también tiene un sello singular en la base, en las voces. Así como realmente este Sur Caribe renovado aportó algo diferente.
Las composiciones son importantes para Sur Caribe, ejemplo de ello son los temas que han popularizado.
Soy compositor, hago canciones, sones, guarachas,... No creo que todo lo que hago sea perfecto; este es un arte muy difícil y hay que tener mucho tino, no dejarse llevar por las ondas o modas comerciales de una disquera; uno debe tratar de acercarse a lo que quiere sin que la calidad sea afectada.
No se cuantas canciones he compuesto desde mis comienzos, muchísimas no llevo la cuenta, componía y guardaba lo que hacía a veces en la memoria. Una de las cosas primeras que aprendí fue a escribir melodías, dominaba muy bien los niveles tonales. Siempre tenía a mano una pequeña libreta, y dondequiera que se me ocurría algo, lo anotaba. La letra también la anotaba, y comencé a formarme un sello escribiendo, lo hago para Sur Caribe. También he hecho música y discos para otras agrupaciones para una disquera mexicana, G+ PRODUCCIONES, de FONOVISA. Ahí están los discos y las canciones, las que he hecho con mucho respeto buscando que la gente se vea reflejada en los textos.
La mayoría de las canciones de
Sur Caribe son de Leyva.
Sí, aunque la mayoría son de mi autoría, le he pedido canciones a Cándido Fabré, Adalberto Alvarez, César Pedroso, Manolito Simoné. Lamentablemente el único que me ha dado un cassette grabado con su voz fue Juan Formell y desafortunadamente se me perdió. Claro, estos músicos tienen mucho trabajo, y quizás por este motivo les es difícil darle algunas obras; lo mismo me ha sucedido a mí que me han pedido canciones y no he tenido tiempo de hacerlas porque trabajo muchísimo para Sur Caribe. También he sumado tema de otros autores -reconocidos y menos reconocidos-, y esto tiene que ver con nuestra estrategia de incorporar a autores cuyas obras guarden relación con la calidad y el timbre de la orquesta.
En los 17 años de Sur Caribe, Leyva siempre quiso compartir su trabajo con músicos a los que respeta y quiere por su calidad.
Ahora podemos hacer lo que siempre quisimos: invitar a músicos que son muy conocidos, y que de una forma u otra han seguido nuestro trabajo, como Pedro Calvo, Jenny, Jorge Leliebre, Roberton, Angel Bonne y Candyman. Esta es la parte sentimental y artística que aportan al disco.
El CD cuenta con 12 temas musicales y está dedicado con mucho amor a Santiago de Cuba; tiene el calor y la magia de sus calles; la energía, el cariño y la hospitalidad de su gente, de esa gente que da lo mejor de sí todos los días; está hecho para que entre en cualquier casa sin ningún texto ofensivo para nadie, habla de cosas de todos los días, de los sueños, de las inquietudes, de los amores y desamores de victorias y derrotas. De eso habla el disco.
Este segundo CD de Sur Caribe, Caminando, tiene como colofón estas ideas de Ricardo Leyva.
A mis músicos, a todos los invitados del disco les estoy muy agradecidos, al igual que a mi imprescindible representante Sergio Hernández, parte importante de este proyecto en lo estratégico y organizativo; a los diseñadores de la portada que es excelente y tiene mucho que ver con el contenido del disco, a la EGREM de la capital, y a los estudios Siboney de Santiago de Cuba.
Solo nos falta afirmar que si hay un "tren musical" habanero, de Santiago llegó para quedarse otro tren: Sur Caribe.
CD CAMINANDO CON SUR CARIBE
Por estos tiempos hacer el son - sin repeticiones - es difícil si se tiene en cuenta que son innumerables los músicos que abordan este género. Cuando encaramos el nuevo formato de Sur Caribe, no por su orden cronológicos sino por su aporte estilístico. Digamos que Ricardo Leyva el director, en el CD Caminando aplica muy bien lo aprendido.
La primera pieza que nos muestra en su nueva producción es un merengue - son coreado en las calles cubanas, mostrando la conexión del público con el texto social de "Caminando", número que da título al CD. La Cumbia Son "Ponte, que te toca ahora", muestra el acercamiento a los timbres Latinoamericanos llevados a la base del son, dejando hacer a la percusión una suerte de primeros planos coherentes.
Con la bachata son "Y si miro al Mar", comprenderemos que no hay bachata sin una referencia musical al bolero, es un sonido diferente dentro de la unidad temática del disco, la articulación orquestal y los recursos técnicos musicales necesarios, permiten abordar fusiones ("Como un son" y "El caramelo"), como parte intencionada del disco, logrando una mayor interporaneidad y acercamiento a diferentes tipos de consumidores de nuestra música, es así que insertan al rapero Candyman con algunos coros de Jenny Valdés, -cantante de Van Van- en "el caramelo", pieza para no perderse en los altibajos del mundo de las fusiones con el Rap. Leyva marca las pautas soneras de Candyman adaptando a la improvisación sin límite, debe asumir para no ser discordante.
Esta nueva hornada de Sur Caribe, tiene como colofón en los sones " El Fenómeno", "De los dientes para afuera", y "Oh la barbería". En esta última pieza asumen una participación especial Pedrito Calvo y Robertón al que Ricardo Leyva excelente comunicador de sus ideas le ponen un sello especial.
En este disco aflora un guagancó ("tu negro está sufriendo") que tiene la interpretación de Angelito Bonne.
Las congas son tienen un aparte especial en esta producción con "S:O:S. Lluvia" y "La pelota de la Suerte". Estas obras muestran- con acento contemporáneo y sin la tradicional corneta china que Sur Caribe es el tren Oriental con toda la atmósfera de las calles santiagueras, las congas de los Hoyos, su color, olor y sabor que no deja lugar a dudas de la variedad y calidad del repertorio universal que reciben bailadores o no, en un disco como Caminando, que aplica bien los claroscuro de las notas musicales y los silencios a veces dramáticos, muestra de que en este registro fonográfico existe una música imposible de obviar. |