Por José Manuel García Suárez.
JM: La mayoría de las personas te reconocen como el director de Sur Caribe, sin embargo muchos no saben que además eres un excelente productor discográfico. ¿Cómo te inicias en el mundo del disco y de qué te ha servido esa experiencia en el trabajo con tu orquesta?
RL: En el primer disco que yo tuve la suerte de grabar en los estudios de Santiago de Cuba, no estuve de acuerdo con la forma en que estaba funcionando la producción, a pesar de que yo no conocía nada de este tema. Y fue un gran amigo, Franklin Hollands, quien a mitad de este disco me dio las instrucciones fundamentales para enfrentar ese trabajo, así fue mi gran comienzo en este mundo tan difícil y complicado de la producción.
Yo soy de los que piensan que el productor no requiere solamente de un alto nivel técnico musical, sino que debe tener además un alto conocimiento de la tecnología que cada día crece y se desarrolla en la esfera de las grabaciones.
Aportes le ha hecho muchísimos a mi trabajo, yo creo que la producción es el corazón de lo que hago desde el punto de vista musical con mi orquesta, porque solamente produciendo discos es que palpo en realidad el resultado de cada acorde que pongo, de cada intensión, de cómo debe sonar un género. Y por ejemplo el balance entre un número y otro en el disco también me da la idea de cómo debe ser el concierto en vivo, o sea que son cosas que están altamente relacionadas y te puedo decir categóricamente que si yo no fuera productor discográfico, desde el punto de vista musical no tuviera la orquesta que tengo en estos momentos.
JM: ¿Cuándo y dónde surge Sur Caribe?
RL: Fue un proyecto que el Centro Provincial de la Música de Santiago de Cuba me entregó hace ya diecisiete años, en un momento en que yo era muy joven, recién acababa de terminar mis estudios con el maestro Norman Milanés, en aquel entonces Director de la Banda de la Marina, y llegaba a Santiago de Cuba lleno de inquietudes y de sueños.
Sur Caribe era una agrupación con un sonido muy diferente al que realmente me interesaba, pero la posibilidad de poder dirigir una agrupación fue un reto que me entusiasmó mucho. Cambié el formato, me demostré a mí mismo que con tres trombones solamente podía lograr una sonoridad potente, y mi objetivo desde un inicio fue ser distinto, tener un sonido personal y darle mucha importancia a la calidad de los textos, a cómo enfocar un tema, a que el bailador, que es en definitiva nuestro consumidor número uno, siempre se viera reflejado en las cosas que estuviéramos haciendo.
Y esas son las cosas que me mantienen en Sur Caribe. He tenido experiencias muy bonitas, he trabajado como músicos excelentes, tanto en la orquesta como en los discos que he hecho, y para mí ha sido la escuela de mi vida como artista y como director, y voy a seguir haciéndolo mientras que tenga fuerzas.
JM: ¿Cómo fue el inicio de la carrera discográfica de Sur Caribe?
RL: Ese primer disco que fue mi gran debut como productor, y que se llamó Éxitos de Sur Caribe, lo grabamos en un momento en que había ya muchos problemas con el PVC, la materia prima fundamental con la que se fabricaban los discos negros o de “larga duración”, los cuales estaban ya a punto de desaparecer, y se nos planteó que la posibilidad que existía era distribuirlos sólo en cassettes. Para nosotros, una orquesta de interior, ya eso constituía un estímulo inmenso, era un honor que la EGREM nos brindara la posibilidad de grabar doce temas, y lo cierto es que se vendieron una cantidad considerable de cassettes.
JM: Actualmente Sur Caribe es una orquesta que radica en La Habana. ¿Cómo es que se deciden a asumir el riesgo de venir a establecerse en la capital, un mercado tan saturado de orquestas bailables, sin ser aún una agrupación con una demanda nacional que pudiera respaldar esa decisión?
RL: Mira, los primeros catorce años de trabajo nos sirvieron muchísimo en la zona oriental del país, en esa región llegamos a estar en los primeros planos, pero la carrera de una agrupación de música popular no puede acabar ahí. El trabajo debe llegar al oído de cada bailador del país, y si eso sucede estamos seguros de que trasciende al mundo. Y la EGREM que ha sido el hada madrina de Sur Caribe siempre, nos propuso hacer un nuevo disco y lo hicimos radicando aún en Santiago de Cuba. Fue el bienvenido álbum Sur Caribe Con tó', que en el año 2002 obtuvo el Premio EGREM en la categoría de Música Bailable. Varios de sus temas se pegaron nacionalmente, y entonces es que consideramos que era el momento oportuno para trasladarnos hacia la capital, ya que la condiciones que la orquesta requería desde el punto de vista de promoción, de presentación en escenarios importantes, era imposible de lograr desde donde estábamos, cómo lo era también el equipamiento que requeríamos, y tuvimos la suerte de poderlo hacer.
La clave fue llegar a La Habana con el respaldo de este disco, que representó en definitiva el trampolín de la orquesta, por los resultados que tuvo y que por supuesto nos apoyó muchísimo.
JM: ¿Pudiéramos decir entonces que Con tó' constituye un momento definitorio en la orquesta, que te permitió alcanzar en tres años de trabajo mucho más resultados que en los restantes catorce?
RL: Coincido contigo, aunque no le quito ninguna importancia a los primeros catorce años. Esos fueron los años del fuego, los años en que pude aprender lo que realmente es la música cubana. Tú eres músico y sabes que la música cubana no es lo mismo verla desde aquí, que desde el interior. Hay diferentes gustos, Santiago es una ciudad muy pegada al Caribe, incluso hay muchas emisoras caribeñas que se escuchan allí diariamente y eso influye, como influye la trova que está al lado nuestro todos los días del mundo. Y esos catorce años nos sirvieron como la gran escuela, sin los cuales estos tres no habrían sido posibles.
JM: Sur Caribe logró colocar temas como “El poder de las mujeres” del disco Con tó' en los primeros lugares de las listas de éxito, lo que posteriormente ratificó con su siguiente producción Caminando y resultados como los de “La pelota de la suerte”. ¿En este punto de tu carrera qué expectativas tienes con tu disco Credenciales actualmente en proceso de grabación?
RL: El disco más difícil de una agrupación no es el primero, es el segundo. Tú puedes hacer miles de primeros discos y quizás no pase nada, pero si pasa algo entonces te preguntas: Y ahora qué hago. Por eso para mí el disco más difícil fue Caminando. Por suerte funcionó muy bien. Fue un disco que hice como yo quise, que contiene los temas que seleccioné y que cuenta con un trabajo de diseño precioso, una imagen que tiene que ver muchísimo como lo que queremos hacer todos los días.
Y ahora estoy enamorado del disco Credenciales, que incluye una buena cantidad de temas muy fuertes para bailar, y es un disco que está hecho además para pensar. Queremos seguir haciendo cosas interesantes desde el punto de vista de los textos, que la gente se lleve un mensaje, que cada vuelta de casino que le dé a su pareja no sea por gusto o solamente por el ritmo, sino también por lo que estén diciendo los coros, o cada estrofa del tema.
Estoy muy contento con lo que se está haciendo en este disco, hemos incluido dos obras dedicadas a la ciudad de Santiago de Cuba por su 490 aniversario, y hay específicamente un tema que me gustaría destacar, y que se llama Añoranza por la conga, el cual tiene la base exacta de la Conga de los Hoyos, toda una leyenda que cuenta con más de cien años, sobre la base de la cual se hizo todo un trabajo sinfónico, añadiéndole orquesta de cuerdas y los metales y coros de Sur Caribe.
El propósito fundamental fue demostrar que la conga es mucho más, que admite otros sonidos, otros colores, otros instrumentos y además temas muy serios, textos que nos hagan reflexionar sobre la vida cotidiana, y creo que se logró.
Ya el tema se está promocionando en la radio de la región oriental y debe empezar a sonar en estos días en la radio nacional.
JM: Como productor y director de orquesta, ¿cuál es tu percepción acerca de la situación actual de la música bailable cubana?
RL: Hay muchos directores que se están quejando de la llegada del reguetón, de la llegada de hip hop cubano. Pero yo no me quejo, creo que esas son nuevas arterias de las que debemos nutrirnos. Lo asumo como nuevas formas de hacer música cubana. Es música hecha desde aquí, con mucho swing, y lejos de ser sustitutos, deben servir para enriquecer la música contemporánea cubana.
Pienso que la música bailable está en un excelente momento y ya veré yo como director, qué me sirve de lo que está sonando para lo que estoy haciendo, qué de eso puedo asumir para no quedarme detrás. El que quiera taparlo está cometiendo un grave error, al contrario, hay que ver qué trae eso de bueno para nosotros.
La música cubana bailable es inmortal. Algunos músicos abusan de elementos y corrientes que no son convenientes, pero eso no trasciende, la música cubana que trasciende es la que se nutre de lo bueno que ha llegado.
JM: ¿Cuál es el proyecto más inmediato en la vida de Ricardo Leyva?
RL: Yo creo que todo tiene su momento, y ahora ha llegado el de hacer un trabajo muy fuerte en el plano internacional. Pienso que estamos preparados para enfrentarlo. Eso sólo es posible con una discografía como la que tenemos, tres discos que cuentan con el respaldo de una casa discográfica como la EGREM, con un trabajo de diseño adecuado, con un sonido en vivo ya maduro, en fin, con las condiciones para defender ese trabajo que es muy difícil en cuanto al mercado, y no por un problema de gusto, la batalla del gusto sabemos que la ganamos, hemos dado conciertos ante miles de gentes y los resultados están ahí.
El hecho de tener un sitio web como www.surcaribe.com donde aparece toda la información de la orquesta nos está ayudando, y esperamos tener suerte. Ahora lo que queda por delante es trazar una estrategia internacional, y poner en función de ella los medios necesarios, la economía, y fundamentalmente muchísimo trabajo.
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